Opinión

LOS JUEGOS DEL CINISMO, Doble o Nada.

José Luis Ramírez

Un diagnóstico certero, no significa que por ello se obtengan resultados correctos, mucho menos cuando es equivocado. Otro hecho es que, frente a un fenómeno dado, se pueden tener diferentes opiniones, o iguales opiniones, sin que ello signifique que están en lo cierto. Y hay algo peor, generar una cadena de suposiciones con fines de culpar o confundir para evadir la verdad, o la realidad.

La estadística criminal, o el índice delictivo, es la suma de actos de violencia, denunciados, y registrados formalmente; es un ejercicio lógico e inteligente, clasificarlos por el tipo de acto y evento. Incluso, hay un mapeo que ubica en donde sucedieron, a quienes, y de qué forma lo cometieron. El problema no es la estadística, sino cómo erradicarlos, disminuirlos o neutralizarlos; hay que estudiarlos, saber sus causas, sus efectos; hay que estudiar a las personas que delinquen, conocer sus carencias, sus expectativas, sus logros, sus motivaciones, su entorno social.

Esto que comento, es para usted mi estimado lector que me sigue semana a semana. En relación con lo anterior, le pongo un ejemplo, si alguien se enferma del estómago, no agarra un cuchillo y se apuñala, o se da de balazos para exterminar a los posibles parásitos, tampoco come o bebe veneno para ratas, primero piensa en eliminar las causas que lo enfermaron, pudo ser el agua con parásitos, o los jitomates que no lavó. La solución es un procedimiento, que va desde la causa hasta el efecto, no hay solución a medias.

Eso pasa con la violencia y la delincuencia, no se puede controlar, disminuir y erradicar a balazo limpio, requiere un análisis de las causas, y acciones específicas. Le cito los referentes del ciudadano Secretario de Seguridad Municipal, “la descomposición social, la familia, la educación, la prevención, y la drogadicción”, yo la añadiría varias, pero dos fundamentales: la descomposición política, y la degradación de las instituciones.

Y como el fuerte o fortaleza de la encomienda del ciudadano Secretario de Seguridad es el plomo, su atención la pone en la puntería, y el calibre de la bala. A él le funciona el índice y el mapa delictivo,  el 911; el entorno social, no es su chamba. Es decir, él va por el delincuente, no por las causas que reproducen la delincuencia, y claro, así es el cuento de nunca acabar. Para salvar a los peces de la pecera, hay que cambiarles el agua; o al revés, si quiere que mueran, déjeles el agua, y al final, la pecera servirá para nada.

Dicen que nadie inteligente escupiría hacia el cielo, por una sencilla razón, es muy seguro que le caiga en la cabeza, por eso eluden la descomposición política como generador de la violencia y el crimen en nuestras calles, y ahora dentro de las casas. Le cuento, durante años nuestro país se consideraba como uno de los mayores corruptos del mundo; la gente consideraba que los tres organismos más corruptos eran la Policía, el Gobierno y los Partidos Políticos. Ese es el caldo de cultivo en el que se multiplicó el crimen y la violencia.

La omisión de la ley, la complicidad, la corrupción, y la impunidad en todos los ámbitos del gobierno y la administración fueron la ruta que marcó el camino hacia el infierno que hoy padecemos. Esa triangulo del infortunio, entre policía, gobierno y partidos políticos, no se combate con plomo, y mucho menos cuando la puntería se dirige a los efectos, y no a los generadores de pobreza, de desesperanza, del descuido de la calidad y la cantidad de escuelas, de la pobreza cultural y artística, de la precariedad deportiva, del descuido en los factores de vida saludable, del abandono de nuestra cultura e historia, de la violencia sistemática contra las mujeres, de la insuficiencia económica, de la fragilidad en el empleo.

El municipio, es la piedra donde se funda la ciudad, es el origen de nuestras costumbres, de nuestra identidad, es el núcleo político que le da origen y razón al país, son las columnas que le dan fuerza al Estado. Por eso, todo lo que se haga o deje de hacer en el municipio, repercutirá, primero en sus habitantes, y luego lo irradiará fuera de sus fronteras. En nuestro municipio se dejó crecer la violencia y la delincuencia, al igual en el Estado y en todo el País.

Si los ciudadanos tuvieran representaciones políticas, electas con transparencia, con honradez y con apego a intereses de la comunidad, otro gallo nos estaría cantando. Entonces los gobernantes tendrían la solvencia moral, y política para pedir la confianza, y generar consensos de participación social, pero no es así, son la continuidad de gobiernos conquistados para la procuración de los intereses de grupos, o personas que invierten en las campañas para luego cobrar favores con puestos u obras. Los partidos políticos corruptos, generan gobiernos corruptos; los gobiernos corruptos generan administraciones corruptas; las administraciones corruptas generan entornos sociales vulnerables y frágiles.

En esa línea, recordemos la espectacular campaña de Mendoza Márquez, su gabinete, y sus acciones. Refiero solo un caso reciente, el aumento del 28% a los salarios, de él, los síndicos y los regidores. ¿Es un atropello? Desde luego que lo es, en el contexto de violencia, de fragilidad económica, de incertidumbre en la salud y en el empleo, estos hechos abonan a la desconfianza, al recelo, y al rencor social. A unos días de iniciar su administración, difundió que no había empleo, pero sus familiares y amigos florecen en la administración municipal.

A cuatro meses de operaciones, algunos directores no se califican por su idoneidad para el puesto que se les otorgó. El caso del Instituto para la Juventud es un ejemplo de falta de ética, el ciudadano Mendoza Márquez solicitó que se modificara el Reglamento para colocar a uno de los recomendados de su actual partido político. Hacer una Ley a la talla de sus intereses, es lo mismo que extorsionar al amparo de un arma de fuego, al final de cuentas eso se llama poder, uno inmoral pero legal; el otro inmoral, e ilegal, pero tan pernicioso el uno como el otro.

Gobernar un municipio en crisis, sin cambiar un renglón de lo que hacían los otros gobernantes, es un llamado a continuar no solo con la omisión de la responsabilidad de gobernar para todos, y administrar los recursos económicos para que todos tengan beneficios. Los espacios deportivos de las colonias y comunidades están cerrados o subocupados porque hoy tienen un costo, y los usa quien puede puede pagarlos; las comunidades continúan en la precariedad, no hay dinero para ellas, no hay obras ni inversión para romper con esa inercia de fragilidad en sus servicios básicos como agua potable, empleo, salud, educación; el arte y la cultura repite el mismo esquema que las unidades deportivas, el que puede pagar, puede a acceder, y la lista es larga, tan larga como la espera de una buena noticia.

Este es el entorno donde se genera la violencia y la delincuencia, y los números son claros, más del 30% del presupuesto municipal es para balas y policías; el 15% es para obra pública, y el  55% para pagar la nómina de los empleados y los gastos de administración de las oficinas municipales. ¿Así, cómo se le cambia el agua a la pecera? O como dijeran los clásicos, en el lenguaje técnico pastoril, ¿Así cómo sacamos el buey de la barranca?

 

REVOLCADERO.

Siguen matando policías, el ciudadano Mendoza Márquez lo justifica diciendo que en otros lugares matan más. Con sus palabras y sus hechos, asesina la esperanza de cambio en la ciudad.