José Luis Ramírez
Celaya es como un enfermo que se encuentra en terapia intensiva. El rango como una de las ciudades más violentas del mundo es grave. Los últimos 6 años se incrementaron, no solo en número los actos criminales y de violencia para los ciudadanos, sino incluso para los responsables de la seguridad municipal.
He insistido en la necesidad de que los gobiernos municipales sean por cuatro años, porque es el tiempo básico para cerrar la administración saliente, iniciar la administración entrante, gestionar la vida municipal –obras, promesas de campaña, proyectos de largo plazo-, y entregar un balance de lo realizado. Hoy la brevedad solo les permite recibir la administración, gestionar y administrar una o dos obras de “relumbrón”, y entregar la administración.
La Seguridad, hoy es el tema medular para los celayenses, porque la violencia y la delincuencia no responde a eventos espontáneos, ha pasado a formar parte de una estrategia de poder político, económico, y criminal. El crimen se organiza, planea sus acciones, no tiene campaña electoral, no tiene entrega y recepción, tiene tiempo corrido, sus protagonistas son los mismos, no son despedidos cada tres años, evalúan sus acciones y tienen metas, criminales pero tienen metas y objetivos.
La Seguridad de los ciudadanos no tiene tiempo para que ensayen y aprendan los que llegan, la ciudad arde. Por sentido común, nadie quitaría a los bomberos del fuego porque se les acabó su contrato. Por eso es grave lo que se publicó hace unos días, en relación al relevo en la Secretaria de Seguridad Municipal. En síntesis, se habla de que el relevo será el empleado de la seguridad personal de Julián Malo, la sombra de Javier Mendoza desde hace 45 años cuando hermanaron amistad y negocios al amparo de las bondades que ofrecía el PRI.
El índice delictivo marca 11 rubros en los que debería de tener una gran experiencia el perfil promovido por el Renovado Grupo Celaya, los enumero más adelante porque no es lo mismo cuidar la espalda de una persona, que las espaldas de 500 mil habitantes.
Hay una regla, la autoridad que omite la ley, es cómplice; quien es cómplice es corrupto; quien es corrupto permite la impunidad; y quien tolera la impunidad vivirá al amparo de esa descomposición política y gubernamental. Si la inseguridad y la violencia no se dimensionan con responsabilidad, y se utiliza facciosamente por la nueva administración, los celayenses estaremos más fritos.
De acuerdo a los datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, así vamos con los eventos delictivos –recuerde que esos números son proporcionados por el municipio de Celaya y el Estado de Guanajuato-.
Retomo los primeros seis meses del año pasado y los confronto contra los primeros de este año. En cuanto a HOMICIDIOS, de enero a julio del 2020, se cometieron 273 homicidios, en esos mismos meses pero del 2021, asesinaron a 210 personas, hubo una disminución de 63 homicidios.
En SECUESTRO se reportó 1 en enero del 2020; y 2 en enero del 2021, uno más en relación al año pasado. En cuanto a las EXTORSIONES, en el curso de los seis primeros meses del 2020, solo hubo uno caso; en las mismas fechas pero del 2021, hubo 23, aumentó a 22 casos. Sobre este hecho, tengamos presente que las denuncias son un asunto de muerte desde el año 2018.
En NARCOMENUDEO en los primeros 6 meses del 2020 se reportaron 261 actos; y en los primeros seis meses de este año fueron 393, aumentaron 132 eventos.
En ROBO A VEHICULOS en los primeros seis meses del año 2020, fueron 758; y en los primeros seis meses de este año, fueron 244, en total 514 menos que el año anterior. El medio de transporte de la delincuencia disminuyó, eso representaría una baja en los delitos que se cometen con autos robados.
En robo a casa habitación, en el año 2020, se denunciaron 232; en este año fueron 219 denuncias, hubo 13 menos. En ROBO A NEGOCIO, en el pasado año 2020, hubo 309 denuncias, y en el 2021, reportan 363, se incrementaron con 54 casos.
En relación a LESIONES, en el 2020 hubo 640; en el 2021, bajó a 630, disminuyeron 10 casos. En uno de los eventos más silenciados y humillantes, hubo 24 VIOLACIONES, y en estos seis meses se incremento a 27, es decir 51 casos.
En torno a la VIOLENCIA FAMILIAR, en el 2020, se presentaron 920 casos, y en el 2021 hubo 869, hay una diferencia de 51 casos menos. En cuanto a FEMINICIDIOS en el 2020 no se reporta ninguno, y en este año se registran 4 asesinatos.
Estos datos nos arrojan por un lado un crecimiento de la violencia y la delincuencia hasta el año pasado, y por otro lado, un freno y una disminución significativa en algunos índices que afectan el patrimonio de los celayenses en el 2021. En el tema de la integridad personal, aspectos como la violencia familiar, violaciones, lesiones, feminicidios todavía no hay mecanismos ni herramientas de protección, sobre todo cuando la pandemia detonó las violaciones y la violencia familiar. Estos datos, no suman la cifra negra, es decir, lo que NO se denuncia, y es enorme.
Contrastando con actos que rayaban en lo impensable, se frenaron los atentados a mandos municipales de primera responsabilidad, y allanamientos a las mismas instalaciones de protección municipal. Una imagen del nivel de exposición de riesgo de los mandos policiacos, es el escudo de más de 10 guardaespaldas experimentados que protegen al actual director de seguridad municipal, además de los vehículos blindados. Solo ellos saben a qué se enfrentan, por eso la postura de los cambios hace pensar que solo es un afán de controlar áreas sensibles que han sido tradicionalmente focos de corrupción: Tránsito y Vialidad, Fiscalización, y la Policía Municipal.
Por lo anterior, los cambios de mandos que han filtrado a la prensa el equipo de Javier Mendoza, si se llevan a cabo en la forma que lo han planteado será una tremenda irresponsabilidad, salvo que fueran más allá de la utilidad personal y política. Es decir, si fueran perfiles con una gran experiencia y conocimiento de la ciudad y sus focos rojos, que además puedan plantear soluciones a la violencia en la integridad física de las personas, y la familia.
El rechazo de Javier Mendoza a la sugerencia del Gobernador, y de la actual alcaldesa para dejar en su puesto al actual Secretario de Seguridad, sin un argumento de peso y sin presentar opciones de cambio en la Secretaria de Seguridad Ciudadana, o bien es un acto de soberbia irreflexiva, o un elemento de negociación para nombrar al director de Jumapa, ratificar a Rubén Merino como Contralor, e imponer el titular en Tesorería, el arca abierta en donde todos pecan. ¿Y la seguridad?
Revolcadero.
La ciudadana Paniagua pagó más de medio millón de pesos para que le hicieran otra vez su informe de gobierno, que presentaría en público el 24 de septiembre, pero se pospuso por la impresionante cantidad de errores de todo tipo, hasta de ortografía. ¡Bueno! Ya nadie le tiene respeto.
