Por: José Luis Ramírez
Entre los arrebatos de la naturaleza y la omisión del gobierno municipal, cada año los celayenses se enfrentan a los fenómenos meteorológicos con el puro valor de las oraciones.
Con los huracanes, la desidia, la falta de planeación, la corrupta construcción de unidades habitacionales inundables, el agua no a pocos les llega al cuello. Esto se agrava por el desfogue de la Presa Allende cuando alcanza su máxima llenado –manejable-, acompañado de las crecidas del rio Querétaro que desembocan en el rio Laja.
En relación a la Presa Allende fue construida en 1968, y tiene una capacidad de salida de 600 metros cúbicos por segundo. La presa tiene la finalidad de controlar las avenidas e inundaciones, como las que afectaron a la ciudad de Celaya, en 1967, 1971 y 1973.
Tenemos un cauce del Río Laja que tiene la capacidad de recibir y conducir 200 metros cúbicos de agua por segundo. Recibe las descargas de agua de la Presa Allende, de Comonfort y del Río Querétaro y los Apaseos.
En la inundación del año de 1973, la salida de agua de la presa Allende fue de 420 metros cúbicos por segundo.
En la inundación de Honda del año 2019, la salida de agua de la Presa Allende fue de 220 metros cúbicos por segundo, además de las descargas de Comonfort y el Río Querétaro.
El cauce del Río Laja no tiene espacio para caudales de agua superiores a 220 metros cúbicos por segundo, POR ESO SE DESBORDA e inunda varios sectores de nuestro municipio.
La intervención que realizó esta administración municipal en 2019 en el Río Laja fue de 6.3 kilómetros, y solo deformó el cauce en sus laderas, reblandeció los bordos, los taludes los dejó sin compactar. Si eso no fuese suficiente, no aumentó ni un centímetro su capacidad de almacenar y conducir más caudal. Fue un gasto de 9 millones de pesos que se fue como agua.
Después de la inundación Honda se amuralló, y construyó obras hidráulicas para desalojar el agua por si se repitiera otro suceso similar. Pero no así los habitantes de esas zonas que año con año prenden inútilmente veladoras para evitar inundaciones-
La necesidad de intervenir regionalmente el rio laja, es urgente. La “limpieza” que se realizó no solo fue un dispendio de recursos, sino también un acto de irresponsabilidad que trajo como consecuencia la explosión de un ducto de gas, la muerte de un trabajador y lesiones a otros. Desde esta columna, y mediante una carta que dirigió Alianza Ciudadana, a la ciudadana Paniagua, se advertía del peligro al que estaban expuestos los trabajadores, y respondió por escrito que uno de sus directores lo atendería. Nunca se atendió…
En un comunicado de prensa el 4 de julio del 2019, señala 24 puntos que justificaban la intervención en el río Laja, y hacia un “recuento de daños ocurridos en el ducto de Pemex”, lo más destacable era este enunciado: “Para el Gobierno Municipal, lo más importante es salvaguardar la integridad y seguridad de la población”. Entre los hechos y lo declarado había una gran contradicción, y mayor si se comprende que intervenir el rio en una sexta parte, no era una solución para la ciudad, sino para Honda, y de manera parcial para las comunidades del área.
Los huracanes no son casualidad, ni las lluvias intensas son mala suerte, como las inundaciones tampoco. Planear la ciudad, implica tener como eje real y verdadero la salvaguarda de la integridad y seguridad de la población. Está por demás decirlo, pero en seguridad somos una de las ciudades más violentas y peligrosas del mundo. En relación a los posibles siniestros hasta el día de hoy, desde la creación de la presa Allende, no se ha hecho nada para evitar las inundaciones, por el contrario se siguen autorizando unidades habitacionales que no cumplen con la reglamentación técnica que impida el daño patrimonial.
Urge la intervención del Rio Laja, en una acción armonizada con los otros municipios que comparten su cauce, el riesgo de inundaciones estará año con año presente en la temporada de lluvias, y las dimensiones ahora son impensables. Las obras de ornato millonarias deben parar para destinar el dinero a la prevención de catástrofes, y problemáticas que acompañan el crecimiento de la ciudad, entre otras, drenaje pluvial para aprovechar el agua de lluvia.
Revolcadero.
Se desgajó el Cerro del Chiquihuite en el Estado de México. En la comunidad de Capulines el riesgo es igual, toneladas de roca inestable están sobre la espalda de decenas de casas. ¿El buen “Palomo” ya hizo un diagnóstico del riesgo? ¿Esperará el desastre como ocurrió en el río Laja? Advertidos están Ciudadana Paniagua.
