¿Existe realmente una fórmula mágica para el amor? ¿O más que mágica es algo matemático que tiene que encajar a la perfección? Te cuento cómo hacerle para pasar del amor a la relación y no morir en el intento
Héctor Arturo Estefanía Montero
Cortazar, Guanajuato, México
Para empezar a lo mejor estamos intentando encontrar algo perfecto cuando deberíamos estar ocupados en ser algo perfecto. ¿Por qué? Pues primero debemos saber y entender que el amor es un sentimiento que se experimenta hacia otra persona que, de entrada, nos resulta atractiva de alguna manera. Lo sientes y quieres demostrarlo para que la otra persona se dé cuenta y ver si te corresponde. A estas conductas las llamaremos actos románticos, que con suerte harán que la otra persona nos preste atención y hacerle ver que nos interesa y que estamos vamos con todo lo que sea necesario para conquistarle. Es algo más o menos espontáneo; sale muy naturalito y a veces también como que se va secando, especialmente si no le dimos muchos nutrientes.
Pero del amor a la relación de pareja hay un paso bastante grande. Como ya dije, el amor basta con sentirlo y luego actuar según nos dicte para que cumpla su función; pero la relación de pareja es algo que se construye porque es una decisión que se basa en una evaluación positiva de la persona hacia la cual sentimos ese amor y la disposición que tenemos para convivir con ella a pesar de las (inevitables) diferencias y desacuerdos que pudieran surgir.
A lo mejor aquí es donde nos falla un poco el cálculo, porque la verdad es que muchos quisieran que su pareja se acomode a su estilo y modo y de ninguna manera al revés.
PERO AHORA SÍ, LA FÓRMULA
Entonces, si la relación de pareja se construye como una fórmula, podemos presuponer que no existe la pareja perfecta. Pero sí podríamos hablar de la relación perfecta para ambos, que sería la que juntos construyen y que a ambos los deja mayormente satisfechos en muchas áreas de su vida. Y esto para nada quiere decir que para construirla debemos encontrar a una persona perfecta, sino más bien que ambos tengan la disposición de dar y recibir, pero sobre todo a flexibilizarse hasta cierto punto para poder llegar a acuerdos durante la relación.
EN POCAS PALABRAS NECESITAMOS…
Deseo: de estar bien y procurar lo bueno para ambos
Disposición: para amar y dedicar gran parte de tu tiempo, atención y recursos a la relación
Inteligencia: para saber elegir qué es lo realmente importante (a veces le damos mucho peso a lo que no es y viceversa)
Sabiduría: la inteligencia sin sabiduría se puede convertir en arrogancia. La sabiduría implica saber cuándo y cómo se dice lo que se piensa, se pide lo que se quiere y se hace lo que se acuerda
Integridad: para que exista confianza; si uno mismo traiciona la confianza que el otro ha depositado en nosotros, ya no hay mucho que alguien pueda esperar de nosotros por más que tengamos lo demás
Y ESTO QUE LES CUENTO NOMÁS PARA EMPEZAR
Hay quien, como buena fórmula de alquimista, hace largas listas de requisitos para hacer check en una pareja: que si está guapo, que si le gusta como a ti el té o el café, que no tome, que no fume, que sea rico, que haga ejercicio, etc. Y sabiendo que la compatibilidad en ciertos aspectos puede hacer que en algunos momentos se disfruten mucho las experiencias compartidas, no es absolutamente indispensable una supuesta compatibilidad al grado de vestirse los domingos con el mismo color y diseño de ropa. Es mejor ir más profundo en la búsqueda de lo que si puede darle cimientos fuertes y estables a una relación.
Hay algunos rasgos que, por razones evolutivas, son muy valorados al momento de buscar una pareja y que sirven de fundamento para la decisión de quedarse o huir de le relación. Sabiendo que cada uno puede tener algunas variantes acerca de esto, que de eso hablaré en un momento más, podemos decir que estos rasgos muy valorados son:
Amabilidad: y no me refiero a siempre pedir las cosas por favor y dar las gracias (que, por supuesto, también cuenta), sino a la amabilidad de procurar evitar a tu pareja dificultades innecesarias e ir más allá; procurar que lo que se aporte a la relación sea bueno sin tener que sacrificarse, pero sí invertirle
Creatividad: definida para este caso como la capacidad de encontrar diferentes soluciones a un mismo problema, lo que nos conduce a la flexibilidad. La creatividad incluso nos permite dar otras interpretaciones a un mismo hecho y no clavarnos en un “esto lo hace porque ya me tiene bien medido”, sino en un “a lo mejor actuó así porque se sintió muy frustrada”.
Sentido del humor: no quiere decir que si te la pasas haciéndote el chistoso la cosa va a ir mejor. El sentido del humor es una fortaleza del carácter e involucra la posibilidad de intervenir no solo para hacer bromas ingeniosas y divertidas para todos, sino incluso para romper la tensión en momentos difíciles
Si lo analizamos, estas tres cosas pueden incluso perdurar al paso del tiempo y eso ayudara para fortalecer la relación cuando otros elementos, como el atractivo físico o la juventud misma, vayan cediendo al paso del tiempo.
