Opinión

EL RIO LAJA Y LAS INUNDACIONES Doble o nada.

Por: José Luis Ramírez

Para cambiar la suerte de los ríos y los mares, necesitamos cambiar la forma en que hemos construido las ciudades. Y para cambiar las ciudades necesitamos cambiar los hábitos culturales de los ciudadanos. Necesitamos limpiar la cultura de la basura y la muerte con la que han crecido las últimas generaciones. No hay tiempo para otro ensayo social del abandono.

De cierto siempre habrá un ideal de ciudad, pero la naturaleza misma nos está enfrentando a nuestros errores, y las ciudades deben ser el centro de nuestra atención pensando en la naturaleza. La violencia de los fenómenos naturales nos obliga a repensar y a reconstruir nuestro estilo de vida. Cada despojo violento a la naturaleza, nos lo está cobrando: la deforestación, la contaminación del agua, del aire, de los suelos, es respondida con ciclones, huracanes, derrumbes, hambre, elevación de la temperatura, escasez de agua potable y alimentos. Sí, hemos llegado a la antesala del infierno.

 

Las temporadas de ciclones y huracanes, en algunas ocasiones, han generado inundaciones en Celaya. En el mes de septiembre de 1967, en el tramo entre la autopista Celaya-Querétaro y el Puente Tresguerras se desbordó por ambas márgenes, inundando las colonias: Tresguerras, Las Insurgentes, El Zapote y la Colonia Alameda, se registraron cuantiosos daños materiales. También afectó 540 hectáreas de cultivos por el lado derecho; por la margen izquierda, afectó 125 hectáreas del Ejido La Laja, y Rancho San Isidro de Trojes.

En el año 1973, Celaya se inundó y dejó en la memoria de los celayenses una cicatriz de impotencia y desconsuelo que se agita cuando las primeras gotas de lluvia empiezan a caer en el mes de mayo. Esta inundación histórica ocurrida en el mes de agosto, puso el acento en la característica vulnerable del municipio, la tierra llana o la llanura, con la combinación más peligrosa, las lluvias intensas y el desfogue de la Presa Allende en el río Laja. Las zonas que fueron afectadas en ese tiempo, fueron Jardines de Celaya, Arboledas, Barrio de Tierra Blanca, Barrio del Zapote y el Barrio de San Juan.

Las inundaciones por lluvias también han sido cíclicas. El riesgo es prácticamente todos los años, y se inunda la porción centro norte de la ciudad, debido a la falta de un drenaje eficiente y el colapso de las redes de agua y drenaje por los asentamientos de bloques de tierra debido a las fallas geológicas.

Recordemos, el día 11 de julio de 1998. Una fuerte lluvia afecto la Comunidad de Jáuregui afectando 22 familias. El día 5 de agosto de 1998, hubo una inundación en la colonia Cuauhtémoc, provocada por lluvias y desborde del canal de aguas negras.

El día 22 de agosto de 1999. Una fuerte lluvia en la comunidad de Jáuregui, trajo consigo un deslave de cerro, y provocó que se inundaran algunas calles.

Treinta años después de la histórica inundación, el mes de septiembre del 2003 fue una pesadilla. El día 9 se inundaron la Colonia Bosques y V. Bonfil. Igualmente, las comunidades: La Luz, La Cruz, El Cuije, Los Moralitos, Los Ramírez, Los Mancera; el día 22, fuertes lluvias en la zona del bajío aunado al deficiente mantenimiento de los cauces del Municipio, propició grandes avenidas de agua por el lado del Río Laja así como, por el lado del Río Querétaro; el día 27 las lluvias torrenciales y desbordamiento del Río Laja, afectó a 26,000 personas.

El año 2010, el mes de febrero no fue menos terrible. El día 4 hubo una inundación por ruptura del bordo de los canales y por filtraciones en las comunidades de La Luz, Los Mancera, La Cruz y San José el Nuevo; el día 6 se suscitaron lluvias fuera de lo “normal”, con 5 días de precipitación continua, afectando a 79 personas, 89 hectáreas de tierras de cultivo, y 20 casas

El 27 de agosto del 2016, una lluvia intensa afectó a la empresa Honda, hubo un desbordamiento de canales y acumulamiento de agua pluvial dentro de la planta, afectando los trabajos de operación de la armadora.

El 12 de agosto del 2017, la lluvia intensa trajo consigo un desbordamiento de canales en el área de compuertas, afectando las labores de Honda.

El 28 de junio del 2018, las lluvias y ciclones, y el desfogue de la Presa Allende, trajeron afectaciones a lugares como El Cuije, la 10 de abril, la exhacienda de Trojes, la Luz, la Trinidad y Moralito, la Machuca. Y nuevamente se inundó la empresa Honda, eso trajo consigo una pérdida de 442 millones de dólares, según declaraciones de los directivos de Honda, hechas a la revista Forbes.

Las inundaciones si bien tienen un origen natural imposible de frenar, también tenían un alto grado de abandono del Rio Laja, y a la falta de Previsión y prevención. La Presa Allende fue construida en 1968, y tiene una capacidad de salida de 600 metros cúbicos por segundo, tiene 53 años de haberse construido, entre otras cosas para controlar las avenidas e inundaciones, como las que afectaron a la ciudad de Celaya.

Consideremos que el cauce del Río Laja que tiene la capacidad de recibir y conducir 200 metros cúbicos de agua por segundo. Recibe las descargas de agua de la Presa Allende, de Comonfort y del Río Querétaro y los Apaseos. En la inundación del año de 1973, la salida de agua de la presa Allende fue de 420 metros cúbicos por segundo.

 

En la inundación de Honda, la salida de agua de la Presa Allende fue de 220 metros cúbicos por segundo, además de las descargas de Comonfort y el Río Querétaro, POR ESO SE DESBORDÓ.

 

La intervención fatal que se realizó en el Río Laja hace dos años, fue de 6.3 kilómetros, y solo deformó el cauce en sus laderas, reblandeció los bordos, los taludes los dejó sin compactar. Si eso no fuese suficiente, no aumentó ni un centímetro su capacidad de almacenar y conducir más caudal. Por eso es fundamental plantearse la Restauración Hidrológica y Saneamiento del Rio Laja, hay que ser puntual, estamos jugando con agua, a veces más peligrosa que el fuego.

 

Revolcadero.

El hombre más repudiado en redes sociales es don Gastón billetes, o sea el tío Javi. Chéquelo.