Para el Obispo de la Diócesis de Celaya, Benjamin Castillo Plascencia, la legalización de la marihuana no es garantía de que cese la violencia en el país, al contrario, consideró que se volverá un lugar con más adicciones.
En entrevista dominical, el Prelado consideró que son solo “ilusiones” el creer que la situación del país mejorará con la regulación del canabis, pues además de haber personas adictas al alcohol y al tabaco, habrá más personas que adquieran la adicción a la marihuana.
Se dijo a favor del uso medicinal del canabis ya que en su decir, si solo se autorizara ese uso, sería más fácil su regulación, además de que se trata de una planta utilizada desde la antigüedad.
“Se pretende que se acabe la violencia como sucedió en Estados Unidos cuando se acabó la prohibición del alcohol, pero está por verse que se acabe la violencia, entonces se logró con inteligencia y se logró enfocar aquello, sin embargo, se volvió un país muy alcoholizado, el que se libere el alcohol y otras muchas drogas como el tabaco no mejora, al contrario, nos ha hecho mucho daño el alcoholismo en México y también el tabaquismo comenzando por los jóvenes que desde temprana edad empiezan a fumar”, expuso Castillo Plascencia.
Agregó que para muestra de sus dichos, están las actuales prohibiciones que se han impuesto sobre el tabaco, sin efectos realmente contundentes, pues un grueso de la población ya tiene el hábito de fumarlo.
“Yo veo mucho peligro en todo esto, no se va a resolver el problema, va a hacerse un mercado más amplio y a lo mejor la guerra más fuerte, ojalá que no suceda así”, agregó.
Concluyó externando la esperanza con la que aún cuenta, de que en el análisis del tema, ahora en la cámara baja, cambie el sentido de la votación en lo general que recibió en el Senado de la República y no se apruebe por el “montón” que hacen Morena y sus aliados.

