Por: José Luis Ramírez
Le cuento, hace dos años veíamos con cierto interés cómo las candidaturas independientes, que representaban el hartazgo social hacia los partidos políticos, crecía. No era para menos, las estadísticas y encuestas señalaban que la policía, el gobierno y los partidos políticos era lo que mas repudiaba la población, en el orden que le señalo.
El tiempo hizo que el vaso de la corrupción se desbordara hasta ver las instituciones que tenemos hoy en terapia intensiva. Así que la opción electoral para simples ciudadanos fue un buen descanso para las instituciones electorales que no tenían como llenar de dinero esos barriles sin fondo que son los partidos políticos.
Ahora bien, retomando el tema de las candidaturas independientes, debo decirle que concretarlas es tan difícil como darle las gracias al Fiscal Zamarripa y su carnal, Alvar Cabeza de Vaca. Después de dos años, se puede comprender que su diseño obedeció a una intención de dividir o fragmentar el voto, para favorecer al partido en el gobierno. En Celaya, algunos conocidos le echaron ganas, y de cierto, su resultado fue una decepción para ellos y para quienes les apoyaron. Pero hubo otro, que salió premiado con el gordo de la lotería electoral.
Mi buen amigo David Saucedo, que conoce las entrañas del dinosaurio político, señalaba en su análisis de hace unos meses, lo siguiente: “Elvira Paniagua, al momento de su postulación a la alcaldía, no tenía vínculos con los grupos empresariales de su ciudad natal”. “Con Elvira al frente de la presidencia municipal ellos perderían sus privilegios. Y decidieron hacerle la guerra”. “Luego de varios titubeos alimentaron financieramente la campaña de un ex presidente municipal, que les ofreció garantías de participación en la toma de decisiones y en el reparto de ganancias”. La punta de la madeja la dejó como acertijo, pero meses después aclararía.
Tratando de atar cabos, rescato los elementos necesarios para entender el furor cajetero por la candidatura independiente: el hartazgo ciudadano, la marea López obradorista, la pugna entre la ciudadana Paniagua y los coyotes empresariales de viejo cuño, y la aceituna del coctel, un candidato dispuesto a comerse el pastel a tarascadas.
David Saucedo, que es un puntual observador de la marea política, escribió a toro pasado: “Elvira ganó la elección con un amplio margen sobre su más cercana competidora, Italia Almeida, candidata de MORENA”. “Durante la contienda, la candidata del PAN enfrentó el boicot financiero de empresarios que empezaron a alimentar económicamente la campaña de Javier Mendoza, ex alcalde y candidato independiente, pero este no logró despuntar”. “Hubo una operación cicatriz encabezada por el gobierno estatal con los empresarios para que dejaran de apoyar a Mendoza”.
Usted seguramente se preguntará porqué se recuerdan estas historias de alcantarilla, y es sencillo, hubo un candidato “independiente” que tuvo “facilitadores” que le permitieron cubrir los requisitos holgadamente. Señalo que son objetivamente imposibles de cumplir, dadas las condicionantes en tiempo y en recursos económicos que prevalecen.
Pero ironías de la vida, el mismo Javier Mendoza, que hoy busca de nuevo colarse a la pepena electoral, señala que es cuesta arriba participar nuevamente como “independiente”. Ahora que tiene 3 regidores, con un salario sumado entre los tres, de 150 mil pesos mensuales, y con recursos por mas de 70 mil pesos mensuales para apoyos sociales, dice que no tienen recursos económicos, y otros argumentos que al parecer no tenían el peso de ahora, hace dos años…
Para diferenciar, el pan con el bolillo debo insistir, hay una experiencia exitosa de hace dos años, que fue patrocinada por los empresarios descobijados por la ciudadana Paniagua, lo cual le quita la cualidad ciudadana, y desde luego la independiente. Lo penoso es que deja en aprietos, a quienes con honestidad y valor ciudadano lo quieren intentar, sobre todo ahora que los tiempos de influenza, y reclusión familiar por el covid son una amenaza a la vida.
Pero por otro lado, la aspiración ciudadana a ser representante popular, y el derecho constitucional a votar y ser votado, es verdaderamente inequitativa de frente a los partidos políticos. A partir de los primeros días de este mes, tan solo a los tres partidos políticos de nuevo registro se les destinará cerca de un mil millones de pesos para sus actividades electorales. En contraparte, las aspiraciones a candidaturas independientes deben financiarse con la pura voluntad ciudadana, y cuando se cumplen los requisitos se tiene una bolsa de 1 millón de pesos que se dividirá entre todos los candidatos independientes del Estado de Guanajuato que hayan cumplido con los “requisitos legales”.
Hace un año, cuando Alianza Ciudadana Celayense, promovió la revocación de mandato, cerca de 9 mil celayenses la firmaron en el curso de los 30 días del mes de noviembre, ahora, esa misma organización intentará promover la Candidatura ciudadana, para postularse a presidir el Ayuntamiento municipal. Pero la mano negra que posibilitó la participación de los actuales “independientes”, dejó un referente falso, trucado que hoy juega en contra de todos, e incluso en contra de los beneficiarios.
La candidatura de Javier Mendoza hace dos años enturbio la fuerza moral que deberían tener las candidaturas independientes, por un lado dividió la votación de Morena, por otro lado sirvió a los empresarios inmobiliarios para presionar a la ciudadana Elvira, e igualmente, el patrocinio ocultó la inequidad que sufren los verdaderos ciudadanos en busca de ser considerados como portavoces de la sociedad.
Las vueltas que da la vida son de calendario, hora, el destino le ha jugado una mala pasada a Javier Mendoza, no hay quien le haga una “oferta generosa por su capital político”, ni los empresarios, ni los ciudadanos, ni los partidos están dispuestos a dar la cara con ellos. Y si alguien quiere invertir, que lo haga, hay oferta a la baja.
Revolcadero.
Joe Biden ganó, solo cambiará el color de la correa.
