RIOS DE IMPUNIDAD Y MUERTE
José Luis Ramírez
Escribo desde una de las ciudades más violenta del mundo, la número 32 de cincuenta, seleccionadas por el diario Usa Today. Tengo como eco de mis pensamientos a Emilo M. Cioran. Al respecto, déjeme contarle, ayer alguien preguntaba en esos coloquios caseros que tienen la sabiduría aristotélica: ¿Y qué hemos hecho nosotros para llegar a eso? Una voz rápida y segura, dijo sin titubeos: votar por el Pan.
Mire, sería un simplismo la anterior afirmación, pero no hay nada en la naturaleza y en la sociedad que se desarrolle de manera aislada. La delincuencia, la violencia no es una mala hierba que pueda crecer sin los nutrientes que tiene la mala vida. Tenemos gobernando al Pan en el municipio desde hace 21 años, y en el Estado poco mas de 25 años. Aspirábamos a vivir sin la corrupción en la que se bañaba el Pri todos los días y los años, pero el sueño se convirtió en pesadilla.
¿Se puede prolongar por siempre una forma de mal vivir, o de vivir en una burbuja pintada de colores celestes? No hay mal que dure 100 años, dicen los clásicos del siglo XIX, nos faltan 75 y cerramos fecha.
He tenido oportunidad de estar en dos eventos que me han llamado la atención. El jueves pasado en algo que le llamarón, Taller para la actualización del programa municipal de desarrollo urbano y ordenamiento ecológico territorial, y días después, en la presentación del Plan Maestro de Movilidad para el Aprovechamiento del Derecho de Vía del Ferrocarril. Ambos son un trazo del futuro para Celaya. Me preguntaba, ¿por qué les urge hablar del futuro y no del presente?
En la presentación del Plan de desarrollo urbano, tres palabras fueron esenciales para mirar el pasado, las dijo alguien llamado Pedro Vázquez Tirado: planeación, no ocurrencias. Le puedo asegurar que es una de las pocas frases sensatas que he escuchado del gabinete de la ciudadana Paniagua. El espacio urbano, comercial, industrial, educativo, y ecológico de nuestra Celaya –territorio- ha crecido bajo las ocurrencias y conveniencias de un grupo especulador, y claro, de la mano de los gobernantes del Pan, aunque sus orígenes están en el agónico y matusalénico Pri. Desde entonces han comprado, edificado y vendido el territorio donde les conviene sin importar la planeación territorial.
Para muestra basta un botón: la edificación de la Planta Honda en terrenos inundables, es el monumento mundial a la ambición y a la irresponsabilidad. ¿Hubo planeación territorial? Desde luego que no. Es lo mismo con desarrollos inmobiliarios que se inundan, o que no cuentan con agua potable. Pasa igual con escuelas, hospitales, edificios institucionales, muchos de ellos se han desplantado bajo la presión mercantil. Y al final ha ocurrido que la dispersión de la ciudad, ha hecho que se multiplique el gasto para llevar servicios públicos a conveniencia.
De cierto, nada tendría de objetable que el Pan viviera cien años, lo objetable es que no responda al interés público y se convierta en un peón de los peores intereses locales. Tampoco sería reprobable, que haya llegado otra vez un presidente municipal panista, el problema es que sea la extensión o la continuidad del anterior.
Se esgrime con una ligereza que el desarrollo de Celaya atrae no solo a inversionistas, sino también a los delincuentes, lo cierto es que la mitad de la población vive en condiciones de precariedad económica, de abandono, y en muchos casos en una humillación permanente. Insisto hay un desarrollismo insensato que ha dado origen a conductas delictivas que encuentran el mejor lugar para su crecimiento.
Para argumentar lo anterior, le digo, el año pasado Guanajuato ocupó el primer lugar nacional por la escalada de violencia y crimen , con un registro confirmado de 3 mil 493 homicidios dolosos, la mayoría con arma de fuego. Y Celaya, ya lo mencioné, hasta el día de hoy, es la ciudad 32, mas violenta del mundo. No hablamos de un tema menor, en los últimos 19 años se ha incubado la violencia, el crimen y el terror. Mirar atrás es necesario.
Hablo de la mala vida como esencia de esta descomposición social, y lo fundamento con otro razonamiento muy elemental, nadie con buena vida se da mala vida. Pero los políticos insisten en lavarse las manos de este hecho. Lanzan discursos en contra de los ciudadanos para confundir el sentido común, sus corifeos señalan los hogares como los causantes de esta vorágine. Pero de cierto, la descomposición política abrió la puerta a la ley de la selva.
Hemos llegado a una vuelta sin retorno, se va el Pan o nos vamos nosotros al hoyo. Estamos en crisis, la mas grave para cualquier comunidad, la de seguridad. Nunca como hoy los industriales, los comerciantes, los ciudadanos, los empresarios están expuestos dentro y fuera de sus casas y trabajo. Las actividades ilícitas caminan como una sombra en calles y negocios dejando anuncios de perturbación y miedo.
Cuando escucho las palabras planeación, y reordenamiento, no puedo dejar de pensar en la vaciedad de su contenido real. El pasado nos trajo este presente caótico. Por eso, no logró comprender como salen a presumir el futuro de la ciudad en medio de extorsiones, secuestros, ríos de muertos, violencia y un profundo descontento social.
Anunciaron “un plan maestro” para ocupar los espacios que probablemente deje el tren, pero no tienen aun los permisos federales para ocuparlos, porque no están desocupados los terrenos; no tienen los mas de mil millones de pesos que requeriría la urbanización de ese cinturón de privilegios; no tienen idea de cuando las vías del tren estarían liberados, ni cuando tendrían las vías alternativas para que pase el tren. La ensoñación mediática, tampoco puede o pudo ocultar que se requieren 30 proyectos ejecutivos –de gabinete- y mas de 25 millones de pesos para darle cuerpo a esas ideas.
Me pregunto, ¿Cuál era la urgencia de mostrar lo que no se tiene? Planear, ordenar el territorio, implica el desarrollo urbano desde todos los enfoques, y uno medular, es la movilidad y el transporte con una visión a futuro, y en este momento sin un proyecto serio y fundado de transporte y movilidad se pretende subir el costo del transporte. Eso en el rancho se le llamaría regar la mala hierba.
No hay orden ni cabeza en esta administración municipal, las ocurrencias siguen, hay un agotamiento de su capacidad creativa y transformadora. No pueden con el municipio, y algunos no pueden ni con ellos mismos.
Revolcadero.
Jacaranda en flor.
El diseño de paisaje del Plan Maestro de Movilidad para el Aprovechamiento del Derecho de Vía del Ferrocarril, fue realizado con flora exótica, mas de cuatro millones de pesos no les alcanzaron para comprar arbolitos y plantas nativas que nos ilustraran la imaginación.
