LAGRIMAS DE COCODRILO
José Luis Ramírez
El lamento de los comerciantes del transporte público es tan viejo como los guiones de las pastorelas navideñas. El director del coro de ese lamento, lo realiza el encargado municipal que vigila que el transporte sea un negocio privado y no un servicio público.
A la luz de las responsabilidades del gobierno municipal, el transporte es una de ellas, y no se exime por el hecho de otorgar permisos para que un segundo interesado lo realice. Pero siempre y cuando cumpla con una serie de normas establecidas. Así que, la punta de la madeja se pierde cuando el servicio público pasa a convertirse en un servicio privado para lucrar con una necesidad básica de la población: su movilización.
El sentido social del transporte se olvida, y los dueños del transporte olvidan que requieren una infraestructura urbana –calles pavimentadas, semáforos, iluminación, señalética, vigilancia- que pagamos todos los ciudadanos. Y la paradoja es que mientras los usuarios no estamos pidiendo gratis el servicio de transporte, los permisionarios si piden gratis toda la infraestructura urbana que mencioné, y en el caso de la famosa tecnificación, sí fueron gratuitos los 15 millones que les aportamos los contribuyentes a través del gobierno estatal.
Entendemos que todo producto tiene un costo, y el transporte como mercancía, lo tiene, pero también debe reflejar estándares básicos de servicio: eficiencia, confiabilidad, comodidad y seguridad, y otros de calidad, como el acceso y cobertura. Y además, debe cumplir con normas muy precisas en cuanto a le emisión de contaminantes y seguridad en su funcionamiento.
Ya lo he señalado, tenemos un transporte municipal que si fuera bueno, seria barato; pero es muy malo, lo cual resulta muy caro. El subsidio para le tecnificación, ha sido un apoyo fundamental para que los transportistas mejoraran su administración, lo cual implicaría una racionalización del ingreso y egreso. Por eso vale la pena preguntarnos. ¿Tenemos un sistema de transporte eficiente, eficaz, cómodo para los usuarios después de la tecnificación? La respuesta es No. Quizá para los permisionarios sí, pero eso debiera reflejarse en la calidad del servicio actual. Y suponiendo que tampoco sirvió para los transportistas, eso significaría que la inversión no fue una herramienta útil y que hay un túnel sin salida.
Entonces los permisionarios y el director de movilidad y transporte no van a ningún lado positivo. Por eso reciclan los viejos argumentos: carencia de ingresos para invertir en un verdadero sistema de transporte moderno, sostenible y sustentable, y justifican con ello un sistema chatarra de transporte, a pesar de que los últimos aumentos a las tarifas fueron con la intención de modernizar el sistema. Un círculo vicioso con cargo a los usuarios.
Desde una visión ciudadana, es claro que el precio del transporte debe ser en función del tipo de servicio y la calidad que nos brindan. Reflexionemos: nadie en sus cinco sentidos le pagaría a un comerciante un kilo de jitomate por encima de su precio, a cambio de que en la siguiente compra le vendiera uno mejor. O bien, hagámoslo al revés, ningún comerciante llevará al mercado el kilo de jitomate por debajo de su precio, pidiéndole al comprador que cuando se lo venda por encima de su precio, no reclame. Si tenemos un sistema de transporte obsoleto, también tenemos empresarios obsoletos, pero me temo, que quizá solo sean lágrimas de cocodrilo.
Le doy datos duros. La tecnificación, consistió en desarrollar un mecanismo computarizado de control numérico y estadístico, que se activa al pasar la tarjeta de pago por un lector (SIBE). Eso le permitió al comerciante transportista obtener información muy precisa sobre la venta de traslados, y sobre sus ingresos. Por ejemplo, hoy sabemos que un grupo de autobuses que estaban “tecnificados”, realizaron traslados de la siguiente forma: servicios preferentes 102 mil pasajeros, estudiantes 80 mil, adulto mayor 20 mil, ordinarios 71 mil, con discapacidad 11 mil pasajeros. Esta información, aunada a la estadística que les permite ubicar los puntos de consumo del servicio se traduciría en una mejor administración de su negocio.
La tecnificación sumada a una creativa administración, generaría ahorros. Los gastos de seguros, mantenimiento, pago de comisión por el servicio de tarjeta de prepago, pago de comisiones a los operadores, y el diésel integran el costo del servicio, lo cual se reflejaría en un precio justo que el usuario debiera pagar. De este modo, los ahorros, mas una administración correcta, supondrían le generación de un transporte de calidad. ¿Cuántos rubros de los que indico, fueron cubiertos con justeza?
Hace unas semanas informaron, que todos los autobuses que circulan en el municipio ya cuentan con las herramientas técnicas mencionadas, lo cual arrojaría una estadística global que disminuiría su cantidad, dado que se tendría una radiografía de usuarios, puntos de consumo, y horarios. Se sabría con exactitud cuántos autobuses, realizan recorridos sin usuarios, y en consecuencia se optimizarían los servicios y el ingreso. De este modo tendrían mayor número de usuarios por autobús, y mayor ingreso por unidad de transporte. Si la base de la modernización ya está, la siguiente etapa era esperar un tiempo razonable para iniciar la modernización.
Y claro, la modernización implica autobuses. Como usted lo sabe, legalmente el tiempo de vida útil de un autobús de pasajeros es de diez años, mas dos años de prórroga. De acuerdo a versiones oficiales, existen 191 autobuses que han consumido su vida útil y su prórroga, de tal manera que deberán salir ya del sistema, pero siguen circulando, y obteniendo un lucro con chatarra como si no lo fuera.
Otro dato importante, es que la reposición de dichos autobuses, tiene un costo aproximado de 1 millón 750 mil pesos. Y debo decirle, el gobierno federal, años atrás, les ofreció a los transportistas un Esquema de Chatarrización en el cual el transportista, decide destruir su vehículo a cambio de recibir un descuento en el pago del vehículo que va a adquirir, ya sea nuevo o seminuevo de hasta 6 años de antigüedad. Así que los usuarios del transporte, no tenemos por qué secar con pañuelos de seda y oro sus lágrimas de cocodrilo. No al alza del transporte, así de fácil.
Revolcadero.
Aldo Sahib Velásquez Velázquez, es el Presidente de la Comisión de Movilidad y transporte del Ayuntamiento, en él recae la responsabilidad del aumento del transporte. Si usted votó por él, vaya a su oficina y pídale cordialmente que se ponga del lado del pueblo.
