CELAYA NECESITA GOBIERNO
José Luis Ramírez
Los votos son un indicador para analizar la aceptación de cualquier personaje público, que ha llegado a la administración municipal por la vía electoral. La ciudadana Elvira Paniagua, la empezamos a conocer el año pasado cuando comenzó su campaña. No era una figura pública, es decir, pocos celayenses sabían algo de ella.
La primera pregunta que se nos viene a la mente es: ¿por qué una desconocida socialmente es elegida para ser el candidato del partido ganador durante los últimos 18 años, y eventualmente, ocupar por séptima vez la Presidencia municipal?
Ganó con 62 mil y fracción de votos, casi la misma cantidad que su antecesor había obtenido tres años antes. La diferencia, como ya lo he mencionado, tenía un camino de plata, los presupuestos anuales del municipio que se invertían con el propósito de ganar adeptos, y un gasto adicional, 700 millones de pesos, obtenidos del préstamo que operó el exgobernador Márquez Márquez. A pesar de ello, no incrementó su votación. ¿Qué bloqueó su votación?
Si el año 2000 fue el parteaguas para Celaya con la llegada del Pan a la presidencia municipal, seis gobiernos continuos fueron una ruta del desastre. De cierto modo, sus aportaciones fueron matices al maquillaje corrupto que había usado el Pri para gobernar a su antojo. El legado del Pan después de 18 años fueron los puentes del cinismo que surcan nuestras avenidas principales. Nuestra ciudad es un museo del abandono. Y digo ciudad como el espacio de comunidad, como el espacio de interacción social donde nos miramos a los ojos, donde nos apretamos las manos y soñamos.
Prácticamente la aportación social del municipio al desarrollo de la mitad de nuestro territorio es mediocre, por no decir, indecente. Me refiero a las 65 comunidades rurales. De las mas de 500 localidades o colonias su nivel de bienestar fluctúa cuando bachean sus calles, o cambian sus focos. El desarrollo ha sido basado en la mezquindad, en la rentabilidad de los actos de gobierno para los particulares y para los políticos.
Uno de los elementos explota el marco de un ejemplo, es el terreno inundable y con fallas estructurales donde se desplantó Honda. Una empresa de primer mundo socavada por la corrupción de los políticos que han gobernado Celaya. Los terrenos destinados para Honda no es la cereza del pastel, es el monumento pastelero de la omisión y el cinismo. ¿Es Planeación, y desarrollo llevar a un hoyo una empresa del calado de Honda?
Otro ejemplo, de insensibilidad y evasión de la realidad, son las inundaciones recurrentes. A pesar de tener un antecedente histórico de las inundaciones ocurridas en los años 1967, 1971, y la trágica de 1973, nunca pusieron su atención en esa amenaza latente. Las inundaciones posteriores de 1998, 1999, la del 2003, la del 2010, 2016, 2017 y la del año pasado, no fueron suficientes para cristalizar un proyecto que sacará de la incertidumbre a los celayenses. Se gastó el dinero de forma desmesurada por años, para construir puentes vehiculares, pero nunca para evitar inundaciones que, hoy pueden terminar en una catástrofe.
Desde estas páginas estuve insistiendo, de manera específica, en un asunto que nos impresionaba y asustaba por su mal manejo: el desazolve del río Laja, en voz del director de IMIPE, y limpieza, en voz de la ciudadana Paniagua. Fui muy puntual en señalar la improvisación, el apresuramiento, la falta de planeación, y las probables consecuencias. Di datos de la temporalidad, de acuerdo a sus propios documentos, de los trabajos; de la negativa de IMIPE a proporcionar información, de Obras públicas y de la Tesorería en relación al gasto y a la planeación de esa obra. Y finalmente, los oídos sordos, la nula planeación enlutaron los hogares de familias, y nos llenó de consternación y tristeza.
A raíz de esta nueva tragedia, he ironizado que a sus asesores les deben pagar su quincena sus enemigos. Le doy un par de datos, de acuerdo a la NORMA Oficial Mexicana NOM-031-STPS-2011, el patrón está obligado a: clasificar el tamaño de la obra; contar con la descripción de las actividades a desarrollar, los riesgos a los que se enfrentan los trabajadores y la relación de medidas de seguridad por adoptar antes y durante su ejecución; contar con un análisis de riesgos potenciales, y disponer de un sistema de seguridad y salud en la obra.
Ahora, la ciudadana Paniagua ha minimizado al ridículo la intervención al río Laja para evadir responsabilidades, casi habla de escoba y trapeador, pero no es así. Y abundo en dos datos mas: las obras de construcción en las cuales se realicen trabajos de excavaciones, se deberá contar con un análisis de riesgos potenciales: el estudio de mecánica de suelos, que se refiera al tipo de suelo por excavar, su composición física y propiedades mecánicas; y la existencia de servicios cercanos a la excavación: líneas energizadas, tuberías, ductos y demás redes de infraestructura
Detallamos situaciones que eran revelaciones públicas. Lo dicho por la ciudadana Paniagua, el jueves 4 de julio, tendrá que demostrarlo. Hay 6.3 kilómetros de acciones como prueba a lo largo del río Laja. La investigación de la Fiscalía General de la Republica debe conducirse con una gran seriedad y profesionalismo. La tragedia del domingo negro de 1999, debe ser reivindicada con un acto de justicia en la investigación y con el castigo a los culpables.
De cierto, lo que diga la ciudadana Paniagua en los medios de comunicación será un acto retorico, una defensa política sin sentido, las pruebas serán fundamentales para que exista un veredicto justo, y para que termine la era de la impunidad en la administración municipal. Si la ciudadana Paniagua insiste en caminar por el mismo rumbo de sus antecesores, la ciudad está pérdida, sin futuro, pero ella también.
En el curso de la semana apareció una encuesta realizada por Massive Caller, se toma como referencia a 100 presidentes municipales de las ciudades mas pobladas del país, entre ellos están León, Guanajuato, Salamanca, Irapuato y Celaya. La aceptación ciudadana sobre nuestra alcaldesa, es del 20.4%, y ocupa el lugar 87, es de los alcaldes con una percepción muy negativa de su desempeño.
Su gobierno está en crisis, y son diversos factores lo que prácticamente la están poniendo al borde del colapso: la inseguridad, la violencia y la delincuencia; la imposición de sus opiniones en el tema de la planeación de la obra y el gasto; un equipo de directores que contrasta por su buena disposición para trabajar, contra otro grupo de marrulleros y ambiciosos, y otro de una gran fidelidad pero de escasa inteligencia; esto de manera casi paródica, se repite en su cuerpo de apoyo al seno del Ayuntamiento. Ella no trabaja en equipo, sus actividades están diseñadas para que el equipo trabaje para ella. Pero al no tener la estatura de un líder, usa el poder para mandar al viejo estilo caciquil.
Hay una empecinada retórica con cargo al erario municipal, secundada por gacetillas, que intentan disfrazar sus errores, sin importar el daño que hacen a nuestra ciudad y a la gente. Pero eso no va detener la inercia de su caída. La tragedia anunciada del lunes pasado, si no se enfrenta con honestidad y transparencia, será un tiro al corazón de la poca credibilidad que aún le dispensa ese 20.4 % de personas. Celaya necesita gobierno.
Revolcadero.
La inundación de retórica política, es otra amenaza.
