Opinión

DOBLE O NADA

AVESTRUCES EN EL ALAMBRE

Por José Luis Ramírez

Este año que se acaba puso en el horizonte la oportunidad de darle un giro a nuestra vida cotidiana, para algunos no necesariamente se trata de comida, abrigo o vestido, sino de quitarse el miedo a la violencia callejera, a la del gobierno, a la de la delincuencia, o simplemente, respirar dignidad. Estos tres niveles por donde pasamos como si tuvieran puertas invisibles, el municipio, el estado y el país tuvieron relevos de primer orden. La descomposición política no había tenido un punto mas alto después de la revolución, como lo tuvo ahora.  Instituciones envidiables a la vista de todos,  generaban una brutal pudrición que permitía el uso y abuso de los recursos y los bienes públicos sin la menor ética, el vaso terminó por desbordarse y hoy tiene atónitos a todos los mexicanos.

No hubo actividad económica en el nivel federal en los últimos treinta años que no estuviese plagada de una gran corrupción y despojo. Instituciones respetables que son pilares del Estado como el poder judicial también exhibieron la falta de calidad moral y ética de sus miembros al haberse convertido en príncipes de la impunidad.

La elección del Presidente de la Republica ha tenido tres etapas muy precisas por el comportamiento de los protagonistas, y por la tensión en que ha mantenido al país: La campaña fue el cierre de la crónica de un triunfo anunciado de Amlo; la iniciativa y la actividad política popular quebraron la expectativa del bloque opositor, que no pudieron contener la marea electoral de Morena. Los días previos al cambio de gobierno, mostraron conductas fuera del guion político. Los temas que estaban siendo un cuello de botella, como la construcción del aeropuerto de Texcoco se definió con una consulta popular; la elección de su gabinete fue conformándose de manera inusitada y plural, sin mediar alguna fidelidad ideológica o partidista; se optó por la selección de la fuerza militar como aparato policiaco para frenar la violencia y el crimen organizado; las pensiones a los expresidentes fueron retiradas; se apostó por la nivelación de los salarios de los funcionarios con respecto al del Presidente de la república. Finalmente la toma de posesión también rompió las convenciones de los rituales de ascensión y unción del Presidente en turno. Entre el anuncio formal y reconocimiento del triunfo de AMLO, hasta este momento, la oposición pasó del pasmo a la reacción.

Ningún tema que ha abordado Amlo ha dejado de tener eco de parte de la oposición, y eso es entendible. En todo el aparato del Estado se quedó sembrada la mala hierba de la elite política. No hubo espacio en la geografía nacional en donde la red de complicidades no tuviera nudos y asideros. Su respuesta ha sido colérica, iracunda, y hasta en cierto momento irracional. La serenidad que envolvió a Amlo desde la campaña, ha sido un catalizador para disolver desde los chismes bobos en las redes, hasta las conspiraciones mas turbias como el deceso de los Moreno Valle. Si bien no hay un modelo comparativo con el que se pudiese explicar la forma de gobierno de Amlo, lo cierto, es que su idea de eliminar la corrupción y los privilegios ha sido suficiente para generar ataques de la oposición. Es cierto, que Amlo ha rectificado varios de los planteamientos de campaña, pero se sobrentiende que la intención no es eliminar los objetivos por los que se esgrimieron, sino por el contrario, es con la idea de enfrentarlos. Esa toma de decisiones, bien nos puede disgustar como ciudadanos, pero los resultados deberán ser los que nos muevan a calificar o a descalificarlas. Prácticamente, el argumento de la oposición se ha centrado en la burla, y en la defensa de los privilegios y la corrupción, argumentando un sentido jurídico, que por cierto ha lastimado e indignado al grueso de la población por su sentido selectivo y permisivo a lo largo del tiempo.

Para quienes vivimos en una entidad federativa gobernada por el Pan, que se ha destacado también por comportarse como un principado, el cambio de gobierno federal, le restó campo de acción. La impunidad y complicidad parece que serán amputadas. Es muy difícil comprender porque uno de los Estados mas seguros, tranquilos y prósperos de pronto se convirtió en el foco rojo donde el crimen, la violencia, el robo de hidrocarburos y las ejecuciones son el pan de todas las mañanas. Con un presupuesto bastante holgado en casi todos los rubros, y sin una oposición política que los hiciera contrapeso, el Pan y sus gobernantes convirtieron la tierra de los insurgentes, en la de los malvivientes. La continuidad del Pan en el gobierno es un círculo vicioso que de no romperse nos llevará a un nivel de pesadilla inenarrable. Desde luego que la mano del gobierno federal se hará sentir en todo Guanajuato, sobre todo en el tema de los hidrocarburos. El dato de que el 80% del robo salía en pipas por las puertas de las refinerías, y circulaba por todas nuestras carreteras no es menor. En cuanto el uso de los programas y obras de infraestructura social para fines partidistas y proselitistas, se les está viniendo abajo. El gobierno federal no les dará un centavo sin el fundamento y la vigilancia necesaria. El principado está atrapado, y su closet repleto de sorpresas.

Aquí, en nuestra tierra donde la cajeta ya sabe amarga por tanto violencia y delincuencia, el gobierno municipal que llega en esta etapa electoral, tiene la misma visión del siglo pasado. Si no recibe un principado, si lo asume como un feudo. No tiene noción democrática, no tiene visión política del siglo XXI, sus intereses rayan en la obsesión del poder y su lucro. Ni siquiera porque la ciudad esta ahogada en el desorden y la delincuencia, buscan otro modelo de administración y gobierno. La ciudad ha crecido sin desarrollo social y humano. Los pobres de ayer, son los pobres de hoy. Observe usted como todo lo que hacen es exactamente lo que han hecho las anteriores administraciones, no tienen compromiso con la gente, no los mueve más que su salario, los negocios y la oportunidad de seguir en una carrera política.

Hoy observo como se termina el año, miro nuestra ciudad, a sus personajes principales, sobre todo a los políticos, y siento como si hubiéramos retrocedido, como si todo lo malo que nos ha pasado no fuera una lección para cambiar. Los veo, y pienso en el avestruz que esconde la cabeza para ocultar lo que le rodea. Viene a mi memoria la frase clásica de Galileo, la rehago… “y sin embargo esto se está moviendo”. No sé porque presiento que veremos avestruces en el alambre.

Revolcadero.

“Nos íbamos a dormir temprano para evitar la merienda y la cena, y soñar con comida”, dice, Mayra Arena en su libro “La pobreza en primera persona”. ¿Esto le dice a usted algo?