En la cultura popular hay mucho conocimiento arraigado, pero la existencia de los regidores y síndicos o el papel que desempeñan no es uno de esos.
Conforme vamos reduciendo de manera imaginaria la demografía de las ciudades rumbo al así llamado círculo rojo, es decir, el grupo de personas que conocen dicho papel y que incide en la vida pública se va reduciendo, pero si nos detenemos justo antes de ese círculo, estaremos en un punto curioso, un reducto social que tiene una idea de lo que hacen o pueden hacer síndicos y regidores, pero que no tienen constancia bien a bien; ahí nace el imaginario que no pocas veces tiene tintes hasta folclóricos.
Las personas que en colectivo dan vida a ese imaginario frecuentemente también acarician la idea de ser ayuntales, tanto que las inscripciones a ese tipo de puestos ocupan generalmente varios legajos en los procesos partidarios, las planillas finales causan grandes disgustos terminando amistades, o incluso haciendo precisamente nuevas “amistades” en pos de sus aspiraciones.
Algunos lugares comunes de ese imaginario al que para fines pedagógicos llamaremos Regidorlandia, la mayoría, se trata de imaginar lisonjas varias: un salario despampanante, poder de arreglar el mundo por voluntad propia, escalar socialmente y ser automáticamente de una clase dominante, dar muchas entrevistas con opiniones como las que quisieran ver en los periódicos, contender después sí o sí para ser diputados (en una campaña que claro que van a ganar, si no es que son pluris), ser aplaudido por la gente y, últimamente, muchos pero muchos likes en sus redes sociales todos los días todo el tiempo porque ese es el sinónimo del éxito mediático.
La finalidad de esta entrega no es hacer sorna del desconocimiento, que se podría y ejemplos sobran (todos en este medio conocemos personas que siendo ediles se comían el mundo a dentelladas y hoy son un loquito del centro más), en cambio sí es poner algunos puntos sobre las íes de estas fumarolas que, aunque son comprensibles, sí lesionan la vida interna de todos los partidos desde que los partidos existen, y a nadie le conviene que los pleitos de partido se transporten (como siempre pasa) a ser pleitos de gobierno. Este texto no va a traer la paz a la política, se sabe, pero qué quieren, soy un amante de las causas perdidas y, con ocho años de periodista de la fuente o cercano y otros ocho dentro del gobierno sumados a un par de quemadas de pestaña en las hemerotecas, creo poder hablar del tema. Comencemos:
*Advertencia, estas suposiciones acontecen en gobiernos de Acción Nacional, en caso de alternancia, la cosa cambia, pero el tamaño del cambio depende de muchas cosas.
1.- Salario despampanante
No. Sobre todos los ediles que el PAN ha metido desde la IP suelen decepcionarse del sueldo y decir a menudo que ganaban más afuera. Vamos, el salario de un regidor está lejos del de un obrero de Gamesa, pero también está muy lejos de las percepciones que tiene un diputado local. El salario del edil es alto o bajo según desde dónde se llegue, pero en mi experiencia he observado que los ediles de extracto pudiente ven ese ingreso como “un extrita”, mientras los de extracto popular suelen irremediablemente sucumbir ante el canto de las sirenas e inmediatamente buscan aparentar un modo de vida que no pueden costearse, esto lo saben los bancos y las cajas populares que están siempre zopiloteando las oficinas para ofrecer grades créditos, asimismo cada dos semanas llega la que vede joyas, la de los perfumes, la de las bolsas y la de los zapatos; muchos de los ediles de ayer y hoy terminaron teniendo, ya libre, la catorcena similar al salario de un auxiliar de limpieza, pero eso sí, con auto o trocón mamalón.
Esto de ninguna manera es una justificación para los aumentos que se auto dan, pero sí es una manera de explicar que, aunque el sueldo edilicio no es una bicoca, en varios años no he visto que sea capaz de sacar de pobre a nadie.
4.- Poder de arreglar el mundo por voluntad propia
No. Sé que es una fantasía seductora pero no. Sí, ya se que sabes que tienes que hacer consensos y que eres Juan Camaney, “sí, pero quizá cabe la posibilidad de que por algún motivo a mí sí me sea permitido aunque sea un poco…” No. Eso no va a pasar. Ni siquiera los presidentes pueden. Borra de tu mente esa imagen tuya con el ceño fruncido dando un golpe en tu escritorio y gente obedeciendo timorata y sin chistar. Y decirte otra cosa, aunque fumiguen seguido, la mayoría de las veces ese escritorio, el real, esconde (y mal) bastantes cucarachas. De las chiquitas sobre todo.
Agregar que para cambiar una sola cosa, la más pequeña administrativamente, se requiere estudio técnico, trabajo, cabildeo y un kilo de oficios, y si se trata de cambiar algo de un reglamento la cosa se pone más complicada; Claro que se puede incidir en la cosa pública, pero no es por arte de magia, aún siendo de la fracción mayoritaria y teniendo las condiciones idóneas, la voluntad propia no es suficiente.
3.- Escalar socialmente y ser automáticamente de una clase dominante
No. Si eres un edil de extracción popular, los de clase dominante reconocerán tu nombramiento, serán amables contigo y tendrás un trato aparentemente igualitario, pero es ilusorio. La amabilidad y la duración del trato igualitario depende del partido del que vengas y del dolor de cabeza que puedas llegar a ser.
Este solo punto podría ser todo un tratado de sociología y movilidad social pero el camino corto es decirte que no, la clase dominante es muy celosa de quienes pertenecen a sus huestes, no es que se pongan de acuerdo cada viernes para ver el modo de dejarte afuera, es que la cosa ya funciona así por sí misma y el punto número 1 afecta bastante.
4.- Dar muchas entrevistas con opiniones como las que quisieran ver en los periódicos
Puede ser, pero depende de muchos factores, aquí te pongo los principales. Previo a que te pongan los micrófonos, existe el cabildeo para integrar las comisiones del Ayuntamiento, por lo que tus habilidades para no ser chamaqueado debido al efecto deslumbrante del punto número 3 será esencial, casi siempre a eso de los ocho meses vienen los arrepentimientos de los chamaqueados en este punto.
Los presidentes de aquellas comisiones con mayor importancia para la opinión pública tendrán mayor atención mediática, así que si presides la Comisión de Contar Cacahuates en la Banqueta darás pocas entrevistas, a menos que tengas mucha creatividad para colar temas de tu comisión que sean vistosos, y si eres de una fracción que es minoría, esa creatividad debe ser mucha. Mucha.
Sí o sí tienes que saber hablar en público, eso se estudia, es inversión y muchas veces se dan cuenta de lo importante que esto era hasta que ya andan cumpliendo todo el punto número 1 y se les hace tarde para el 5. La prensa termina por no atender a personas que cantinflean o que proyectan desconocimiento y se van con otros integrantes de las comisiones.
Sí o sí tienes que saber de lo que estas hablando, y no solamente de lo que se discutió ayer sino de cómo estuvo la cosa en otros años, qué dicen las leyes y qué dicen los reglamentos al respecto, para tener foto hay que meterse a estudiar pues, y ahí es donde la puerca torció el rabo en muchos de los casos, se trata de contar previamente con un hábito de estudio, no es desconocida la flojera que vario y varia edil presenta para leer sobre temas que termina votando a favor o en contra, incidiendo en la vida tuya y mía.
Claro que puedes dar entrevistas sin todo lo anterior, pero será un gran oso del que los periodistas se burlarán en algunos momentos y, en otros, sentirán coraje, porque también son ciudadanos y a nadie le gusta que un fraude humano sea su representante. Y ya te digo las de Caín que puede pasar un edil con la prensa en contra…
También existe la otra opción, la de no dar entrevistas, no saber ni la o por lo redondo y alzar la manita, en este empleo el que se quiere acabar la salud trabajando lo puede hacer, y el que no, pues no.
5.- Contender después sí o sí para ser diputados
Puede ser, más cercano a un no. Dejemos algo claro: todas las aspiraciones que tengas van a requerir mucho trabajo previo, reuniones aquí y allá, comidas aquí y allá, gasolina y cien gastos hormiga diarios, si ya te encuentras en precampaña vas a requerir recursos para invertir en publicidad, etc. Para lograr esto, necesitarás haber ahorrado algo y prácticamente salir ileso del punto número 1, cosa que casi nunca pasa, a menos que seas de ingresos holgados, en ese caso esta guía ni siquiera es para ti. Dinero, papi. Hay dinero, se puede aspirar. No hay dinero: tendrás que haber logrado un desempeño tan arduo y visible en tu papel de regidor o regidora o regidore como para que tu partido no pueda eludir considerarte seriamente en la mesa donde danzan las candidaturas. Esto último es tremendamente raro, pero ha habido un par de casos en el pasado cercano.
6.- Ser aplaudido por la gente
Sí. Y qué flojera. El cajero automático da billetes y nadie le aplaude por hacer lo que se supone debe de hacer, pero eso no aplica a la vida pública, mientras seas concejal te aplaudirán en cada acto donde seas presentada o presentado, eso tenlo por seguro, y ten también por seguro que la enorme mayoría de las veces serás aplaudido por personas que no tienen la más remota idea de quién eres ni porqué estás ahí. Los aplausos se incrementan si tu agenda y la del Presidente en turno es la misma, eso está bien si perteneces a la fracción mayoritaria, pero si eres de una minoritaria ni sueñes con el punto 5.
Mi recomendación: cumple con lo que te sugiero en el punto número 4 para que además de agradecer el aplauso con la mano aprendas a dar discursos y hasta a sacar algún chiste, diversifica tu agenda pública y te garantizo que los aplausos que recibas serán más sinceros. Pero sobre todo la recomendación es no dejarse llevar por los halagos, que no son pocos en el medio, un buen político sabe tener los pies en la tierra y tiene autocrítica.
7.- Muchos pero muchos likes en redes sociales todos los días todo el tiempo
Dios, esto tiene tantas aristas… Resumamos diciendo que vas a tener las reacciones que quieras si tu desempeño es real, (muy) popular y visible, de modo que de ahí brote material para que tu equipo elabore productos comunicativos para poner e redes. De lo contrario por más que llenes tus redes con frases célebres o fotos de escritorio con descripciones, siglas y terminología que nadie entiende, nada levantará ese avión. Ni metiéndole dinero. Y esa, amigo mío, es la mayor prueba de que tonto es aquel que cree que el pueblo es tonto. No real work, no likes.
Bonus: Es que ahí está el negocio…
Si quieres hacer negocio por debajo de la mesa al llegar a ese cargo, de entrada déjame decirte que me das asco. Pero tratando de empatizar te diré que sí se puede, se ha visto infinidad de veces y un par han sido señaladas ante el ojo público. Y también te digo que las administraciones se auditan una vez terminada la administración, los resultados salen varios meses después, es decir, cuando ya no eres edil ni tienes el ingreso ni los micrófonos disponibles ni el aparato jurídico municipal para defenderte. Si llegaste a ser diputado por el partido dominante, felicidades, es probable que puedas quedar impune y no haya pruebas suficientes, por lo que das más asco; En cambio si sucumbiste en la maraña del punto número 1 y el número 3, sorry amiga o amigo, no eres diputado ni nada y alguien tiene que pagar los platos rotos para que la Contraloría tenga su cuota anual de credibilidad, te va a cargar el payaso y eso me va a alegrar.
Estos fueron algunos mitos de Regidorlandia. Si alguno se me escapó, comenten y lo abordamos.
P.D. Cambiando de público: No desdeñe lo que sabe que pasa en Benito Juárez 204, Presidente. El control mediático se pone raro en campaña y esas cosas truenan. Saludos cordiales.
