Por Íñigo Javier Rodríguez Talancón.
“Una forma usual de ser pendejo, es pasarse de listo”… Reza un dicho popular.
Inicio mencionando, que es ya una práctica muy extendida en tiempos anteriores al inicio de los procesos electorales, que aquellos que pretenden una postulación para contender como candidatos recurran a maniobras de simulación para promoverse o posicionarse.
Y una de estas prácticas consiste en valerse de ciertos medios de comunicación y comprar publicidad disfrazada como un reportaje o una entrevista; maniobra hecha para burlar la prohibición de la ley sobre la compra de publicidad electoral.
No sorprende, pues, que estos medios de comunicación, por lo general revistas de circulación restringida a determinados círculos de opinión, hayan proliferado por todo el país. Es el caso de la revista “INN”; su circulación es gratuita, y supuestamente se mantiene de la venta de sus espacios de publicidad.
Así, de noviembre a la fecha, como todo mundo se habrá ya dado cuenta, este medio ha desplegado una campaña de mercadeo de gran envergadura, con la instalación de multitud de anuncios espectaculares y vallas publicitarias que muestran la portada de su último número, donde se destaca una insulsa entrevista al alcalde Javier Mendoza Márquez y a su esposa, con una foto de ambos, y el cursi texto: “ROSITA Y JAVIER MENDOZA SIEMPRE CON LAS FAMILIAS CELAYENSES” “UNIENDO CORAZONES”.
Desde el punto de vista político-electoral, las manifestaciones contenidas en estos anuncios espectaculares y vallas publicitarias son aparentemente neutras o “inofensivas”, adobadas con esas frases melosas como reza en los textos destacados; sin embargo, en este asunto se observan elementos que repugnan a la lógica más elemental, cuando se enfrentan a las siguientes cuestiones:
- ¿Por qué una revista de propiedad particular, de circulación restringida y totalmente gratuita, emprendió una campaña de mercadeo en modo tan profuso y dispendioso?
- ¿Por qué esta ostentosa campaña se circunscribe sólo al área urbana de Celaya, si su circulación corresponde a todos los municipios de la zona Laja-Bajío?
Pero, sobre todo:
- ¿Por qué esta enorme campaña, inusitada en la vida de la referida revista, ocurre ahora, en los precisos prolegómenos electorales?
- ¿Y por qué esta campaña consiste fundamentalmente en publicitar una insustancial entrevista a un alcalde en funciones, Javier Mendoza Márquez?
O, a contrario sensu, si esta supuesta campaña de auto promoción de la referida revista no esconde en realidad una promoción personal y directa que beneficie al susodicho, entonces, ¿cuál podría ser su otro objeto creíble? ¿Acaso un objeto lícito que no implique conductas de defraudación electoral? Esto es algo difícil de aceptar o de creer…
Pero hace un par de semanas estas cuestiones fueron totalmente despejadas: la postulación oficial de Javier Mendoza Márquez para la reelección confirmó que la supuesta campaña publicitaria de la susodicha revista es en realidad una costosa farsa con el único propósito de promocionar a este inefable personaje.
Aunque busquen ampararse en la libertad de expresión, como pretendida coartada legaloide, el fraude a la ley es tan obvio como esta pseudo campaña publicitaria. Porque la libertad de expresión no es ni puede ser absoluta, pues legalmente tiene claros límites que se transgreden cuando se desborda hacia la difamación, la calumnia o el engaño; y es este último vicio lo que aquí parecen hacer al caso.
Es verdad, que la Sala Superior del TEPJF, según criterios sustentados al respecto en algunas de sus sentencias, sólo ha reparado en aspectos formales o en la dificultad para poder acreditar de que se trate de una ilegal promoción electoral; aunque también ha reconocido la posibilidad de que estas formas promocionales sean tan sólo burdas farsas, esto es, que puedan constituir propaganda electoral subliminal, o incluso cínicamente abierta, como es el caso.
Como sea, este alto tribunal ha pasado por alto algo fundamental: sin importar cuales sean los hechos o las conductas involucradas en el despliegue de campañas publicitarias como la descrita, por su contexto específico de tiempo y circunstancia, necesariamente contiene un engaño dispuesto para propósitos únicos de propaganda electoral; esto es, entrañan la intención de promover para estos únicos propósitos a una persona que está impedida legalmente para ello, y que busca así sortear con trampas esta dificultad.
Pero lo que más interesa destacar aquí, es que toda esta aviesa maniobra previa a los comicios municipales entraña ya un fraude electoral, y que puede ser apenas el preámbulo a uno mayor contra la voluntad de todos los celayenses; mismo que se asoma ya en el horizonte. De esto trataré en mis siguientes colaboraciones.
