Opinión

UN CUERPO EQUIVOCADO. Palabras Libres

Por: Ara Morales

 

En 1966, el endocrinólogo Jerry Benjamin definió así la transexualidad “es un deseo de pertenecer al sexo opuesto al establecido genéticamente, así mismo asumir el rol de éste”, además para ello la persona en cuestión busca someterse a tratamientos hormonales y quirúrgicos. Por otra parte, una persona transgénero no necesariamente se somete a estos tratamientos, dado que no los ve como un impedimento para el ejercicio de su sexualidad.  En México, la transfobia está inmersa en la sociedad, la violencia que sufren las mujeres trans se manifiesta por ejemplo, en la discriminación   laboral cuando se les niega el derecho al trabajo, lo cual a su vez las orilla a ejercer como trabajadoras sexuales o en la violencia  médica al negarles el acceso a los tratamientos hormonales para su transición o  pedirles que se sometan a terapias de conversión.

De acuerdo con Cifras del Observatorio de Personas Trans, México se ha convertido en el segundo país del mundo, Brasil es el primero, más peligroso para las mujeres trans, siendo el estado de Veracruz donde más ocurren los asesinatos de mujeres trans y donde más quedan impunes, además se estima que el 55% de las mujeres trans son víctimas de violencia de género. La mayoría de los asesinatos de las mujeres trans van acompañados de extirpación de los senos, de los genitales, de la piel y del cabello, el objetivo es querer arrancar la feminidad a alguien que no se le otorgó de manera biológica. No solamente se les asesina por ser mujeres, si no por ser mujeres que asumen una identidad que no es otorgada por la biología.

La violencia contra las mujeres trans en México es tan grande, que el promedio de vida de ellas encuentra entre los 38 y 45 años, una cifra por demás alarmante . Además, que el 83% de las mujeres trans han sufrido violencia ya sea sexual, verbal, física, médica, psicológica, laboral y aislamiento. La comunidad trans se encuentra inmersa en un ciclo de violencia, de discriminación y de criminalización que generalmente comienza desde muy temprana edad en sus hogares, en sus comunidades y centros educativos. Esta situación se suma a una ausencia en varios estados de nuestro país de disposiciones legales o administrativas que reconozcan su identidad de género, transición, matrimonio, trabajo o adopciones. Las mujeres trans viven situaciones de violencia diariamente siendo el colectivo con mayor índice de crímenes de odio dentro de la población de la diversidad sexual, no olvidemos que el Observatorio de Personas Trans asesinadas señala a México como el segundo país del mundo con mayor número de transfeminicidios, es necesario visibilizar la violencia de la que son objeto las mujeres trans ya que son miembros de un grupo minoritario en condiciones de discriminación y marginación,  eso agrava su identidad y expresión de género.

 

Los medios de comunicación se encargan de influir en la percepción de la sociedad, ya que favorecen los estereotipos, aumentan los prejuicios y algunas veces la discriminación hacia la comunidad LGBTIQ+.  Muchos de los editores y periodistas no tienen conocimiento de la comunidad ni de la terminología que pueden utilizar.  Se trata pues de que los medios de comunicación trataran con dignidad a las personas trans, en el 2015 la ONU propuso presentar a las personas trans y sus derechos de manera respetuosa, referirse a ellas utilizando los pronombres y género con el que se identifiquen, y no mencionar la condición trans de una persona sin su conocimiento.

Existe una gran diferencia en como son tratados los casos de violencia hacia las mujeres trans entre la Ciudad de México y el resto del país, ya que en la Ciudad de México existen asociaciones y organizaciones, así como los ciudadanos de pie que presionan para que se atiendan los casos de violencia. Aunado a esto en el resto del país, la policía se burla de la violencia física, verbal o sexual  que sufren las mujeres trans a quienes acusan de “vestirse de manera provocativa”,  además buscan que a veces   se retracten de las acusaciones, incluso llegan ellos mismos a agredirlas;  esto es causado por la intolerancia, la desinformación, el machismo y la falta de capacitación y protocolos  para atender a integrantes de la comunidad trans.  Las activistas de la comunidad trans afirman que se necesita más educación de teoría de identidad de genero y orientación sexual en el sistema educativo de nuestro país para que se deje de pensar que ser trans es una enfermedad.

Nosotros como ciudadanos y como aliados de la comunidad trans debemos exigir que sus derechos sean respetados, para visibilizar la violencia hacia ellas, reducir el estigma y la violencia que ningún ser humano debe sufrir, no debemos permitir que sigan pasando generaciones tras generaciones y la violencia hacia las mujeres trans en nuestro país continúe.

AL FINAL.

Tras una ardua lucha jurídica con amparos y una gran presión social, el Gobierno del Estado de Guanajuato ha sido obligado a atender, asignar y entregar más de 10 millones de pesos del presupuesto estatal para las necesidades de la comunidad LGBTIQ+.  Para el gobierno estatal, no todos somos iguales.