Opinión

NI SUMISIÓN NI SILENCIO. Palabras Libres

Por: Ara Morales

La amenaza velada para generar miedo e incertidumbre es una constante en el discurso publico del gobierno municipal de Celaya. Las exposiciones que han hecho, el 11 de febrero y el 4 de marzo los servidores públicos municipales sobre la próxima marcha del 8 de marzo, Dia Internacional de la Mujer, versan sobre lo mismo: “si se pasan sí las detendremos”.

Las expresiones del director de Policía, son un espejo de las del alcalde: “esto no es algo normal, pero vamos a permitir un rato la expresión”; no vamos a poner equipo antimotín por el momento”;Secretaría de la Defensa Nacional y la Guardia Nacional,ellos están al tanto de la situación, estarían apoyando en caso de que sea requerido, pero ellos no estarían ahí en la primera línea de seguridad”; “no cruzarse con esta manifestación para que no puedan surgir algún enfrentamiento”.

Si usted observa el tipo de expresiones no son usuales cuando se dirigen a los delincuentes, cuando se dirigen a los grupos del crimen organizado, o cuando hay riesgos reales y experiencias sobre la afectación al patrimonio e integridad de la población, como fue el caso de los cientos de petardos que “tronaron” en San Juan de la Vega. No, estas advertencias van para las mujeres de Celaya, para las jovencitas, para las abuelas, para las niñas que suelen salir a mirar el mundo con otros ojos. ¿Pero cuál es la intención de estos servidores públicos?

Su tono pasa de la advertencia, a la amenaza velada y la intimidación. Su intención: criminalizar la protesta en el marco del 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, para deslegitimar las demandas feministas y de restringir el ejercicio de derechos fundamentales como la libertad de expresión y reunión. Al tratar la protesta como algo que “se permite por un rato” o que requiere “contención”, se niega su carácter legítimo y necesario, lo que vulnera el principio de igualdad ante la ley.

Este tipo de discursos que presentan las protestas como actos violentos o criminales, buscan restar legitimidad a las causas feministas y desalentar la participación ciudadana, lo que genera un clima de miedo y tensión en torno a la protesta.

La criminalización funciona como un mecanismo para limitar la ocupación simbólica de calles y plazas por parte de mujeres y colectivos feministas. Y claro, desarticular la cultura del derecho a la no violencia.Qué ironía, estas declaraciones son una forma disfrazada de violencia de género, y desde luego de los “machos”.

Es más fácil desviar la atención con estas exageraciones, que atender las demandas sobre violencia de género, acoso laboral, sexual,precarización laboral, despidos. El foco se coloca en el “orden público” y en la supuesta peligrosidad de las manifestantes. Precisamente, uno los temas que deberá aclarar el alcalde es el despido de 471 mujeres en esta administración municipal (más las que JUMAPA ha despedido), sin considerar su edad, su salud, su vulnerabilidad económica, su responsabilidad familiar, y su derecho a la estabilidad laboral.

Esto no puede pasarse por alto en una fecha tan significativa como el 8 de marzo. La estabilidad en el empleo está reconocida por instrumentos internacionales como la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW) y el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales.

El despido injustificado o masivo de mujeres puede constituir una violación al derecho al trabajo digno, especialmente si se realiza sin criterios transparentes. La invisibilización de estas afectaciones, refuerza la idea de que las mujeres son prescindibles en la gestión pública, lo que perpetúa la desigualdad. Es así que el despido se convierte en una forma de violencia institucional de género, que limita el acceso de las mujeres al poder, al ingreso económico y a la participación pública.

Por eso, sus declaraciones no son casualidad. Sus declaraciones criminalizan a las participantes en la marcha, al asociar la protesta con delitos. Cuando hay abuso de poder se busca reducir la participación y aislar a quienes se movilizan, dificultando la construcción de solidaridad e inhibir la protesta. Argumentan posibles daños, pero la administración de los recursos públicos ha sido un fiasco, solo en la feria en Celanese, se gastó 3 millones de pesos diarios, que a la fecha aún no transparentan. En ese mismo sentido: ¿cuánto dinero se perdió al prescindir de recursos humanos con conocimiento, y experiencia en la administración municipal?  

La criminalización simbólica del 8M no es un hecho aislado, sino parte de un patrón más amplio de represión de la protesta social. En el caso de las mujeres, tiene un doble peso simbólico: niega el derecho a exigir justicia frente a la violencia de género; refuerza estructuras patriarcales al descalificar la acción colectiva femenina como “desorden” o “amenaza”. Presentarlas como potenciales generadores de desorden, refuerza la idea de que deben ser controladas, no escuchadas.

La criminalización del 8M es una estrategia política que busca neutralizar la fuerza simbólica y transformadora de las mujeres en el espacio público, busca perpetuar las figuras de autoridad tradicional, la violencia y desigualdad cotidiana que viven las mujeres. Dicen, “pues vamos a tomar las precauciones que se puedan para evitar algún riesgo”. En esta fotografía que ilustra mi columna, es de la marcha del 8 de marzo, realizada en el 2022, hay mujeres adultas, jóvenes, niñas, abuelas, mujeres con movilidad reducida, jovencitas con sus mascotas: ¿Estas mujeres generan riesgo?

¿Cuál riesgo? ¿Por qué no asumen ese rigor patriarcal y machista para protegernos a todas y todos de la violencia que venimos sufriendo, de los asesinatos, de las desapariciones, de las fosas clandestinas, de la corrupción, de las extorsiones, del abuso de poder? Y sí, el miedo es de ustedes porque pueden perder sus privilegios históricos, y su maquillaje de poder.

AL FINAL. Aviso: la Marcha del Domingo 8 de Marzo, convocada por el Frente Feminista de Mujeres Celayenses, tendrá como punto de reunión la Fuente de la Alameda, a partir de las 3:30 de la tarde. Finalizará en el jardín principal. ¡Vivas nos queremos!