Opinión

MARIHUANA Y MÁS. Palabras Libres.

Por Ara Morales.

Alrededor del año 4,000 antes de Cristo se estima que el cáñamo (Cannabis sativa ssp. sativa) ya se cultivaba en China, sus usos han abarcado:  ropa, papel, aceite, cordelería, telas de navíos. Otra planta del mismo género, el cannabis sativa originaria del Himalaya, aparece ya en escritos chinos que se remontan al año 3,000 antes de Cristo, refieren que se usaba para comunicarse con los espíritus, y para aligerar el cuerpo, “pero su consumo en exceso hace ver monstruos”.

 

En la Europa Medieval el uso de la cannabis sativa por las hechiceras estaba muy difundido, y   tiempo después los médicos pasaron adoptarla como remedio, se recomendaba para todos aquellos que tuvieran una mente confusa y sufrieran dolores de cabeza. Así mismo, se afirmaba que era perjudicial para las personas de mente débil.

 

En México en la época prehispánica, las sustancias que alteraban el sistema nervioso central eran las bebidas fermentadas, el tabaco y plantas psicoactivas.  En la sociedad azteca, se empleaba la ingestión del hongo alucinógeno llamado teonanacatl, considerado “alimento y carne de los dioses”, los sacerdotes lo consumían para comunicarse con las deidades que adoraban, lo mismo hacían con el cactus “hikuri” o peyotl, sus fines eran mágico-religiosos. En el siglo XIX, en territorio mexicano se le dio el nombre exótico, de marihuana a la planta de cannabis, o cáñamo.

 

Los españoles trajeron a México semillas de cáñamo, para cultivar y obtener la fibra que utilizaban para hacer ropa, velas y toda la cordelería de los barcos. Aunque lo sembraban, no prosperó para los usos industriales como ellos pensaban, sin embargo, los curanderos y herbolarios indígenas comenzaron a usar la marihuana como medicina y en rituales religiosos. A las autoridades eclesiásticas, y sobre todo de la Santa Inquisición, les llamó la atención el comportamiento y los efectos que causaba el peyote, los hongos alucinógenos y la marihuana; consideraban que eran visiones demoniacas, y un contacto con “el demonio”, por lo que durante el siglo XVIII se   promulgaron varios edictos que prohibían  su  plantación, cosecha y uso.

 

Gracias a las reformas Borbónicas, la semilla de la marihuana se distribuye en todas las tierras bajo control de la Corona Española. Existen registros del uso recreativo de la marihuana al finalizar la guerra de la Independencia; en la guerra de los liberales contra los conservadores, se reclutaron a muchos hombres de comunidades que ya usaban la marihuana como medicina y con fines recreativos, ellos a su vez compartían la marihuana con sus compañeros de cuartel para sobrellevar la fatiga, el hambre, el dolor físico y emocional. Aparece entonces una nueva figura: “el marihuano” que se comporta muy diferente a una persona alcoholizada, y la describen como alucinada, loca, violenta y asusta a la sociedad. A principios del siglo XX en el gobierno de Porfirio Díaz se comienza a prohibir el uso de la marihuana.

 

Como tal, la lucha contra las adicciones en México comenzó en enero de 1917 en el Congreso de Querétaro, el Dr. José María Rodríguez, médico de Venustiano Carranza, hizo uso de la palabra frente a los Diputados del Congreso Constituyente, “para emprender un programa de saneamiento nacional social  que erradicaría la suciedad,  el alcohol y las drogas en México,  ya se necesitaba mejorar la higiene de la nación, eliminar las enfermedades causadas por la falta de higiene, el alcoholismo, las drogas y la pobreza, ya que  habían debilitado a los ciudadanos, por eso es una necesidad nacional que el gobierno de hoy en adelante intervenga sobre la higiene del individuo en  particular y de forma colectiva”, detalló que “las regulaciones y las acciones contra la venta de sustancias que alteran la consciencia  dictadas por el consejo de salubridad deberían ser obligatorias”, el proyecto del Dr. Rodríguez fue aceptado por mayoría. Eso fue hace 105 años.

Las drogas del cannabis: hachís y marihuana, estuvieron restringidas a determinados y pequeños grupos. Es hasta los años sesenta del siglo pasado, con la cultura hippie y los grupos de música rock y reggae, que se extendió el uso recreativo a todos los niveles y capas sociales, pasando a ser asociada a la rebeldía de la juventud.

 

Actualmente es un hecho que México ya es un país de consumo de drogas ilegales, en el que la oferta se multiplica, y está cada vez más cerca de los niños y los adolescentes. Empiezan a experimentar con ellas incluso, desde los 8 años. Es alarmante pero cierto, principalmente con bebidas alcohólicas y cigarro, y de acuerdo a un estudio de alumnos y profesores de la Universidad de Guanajuato, son los tíos y padres quienes les han incentivado a experimentar.

El uso y abuso de sustancias adictivas constituyen un fenómeno complejo que tiene consecuencias adversas en la salud individual, en la integración familiar y en el desarrollo social. Este problema se ha convertido en un reto para la sociedad a nivel mundial, por lo que el Estado tiene la responsabilidad de enfrentarlo seriamente.

 

Un ejemplo es Islandia, un país al norte de Europa, con una superficie de 103,000 km cuadrados, con una población de 369,000 habitantes, y un ingreso por familia de 58,000 euros, casi 1 millón 2000 mil pesos al año ha llevado a cabo un proceso de prevención del consumo de sustancias en adolescentes, abordando factores de riesgo y protección específicos, basado en datos locales. De esta manera, han propuesto un modelo de prevención comunitario, ya que hace 20 año sus jóvenes eran los que más consumían alcohol, y ahora encabezan el ranking de hábitos saludables. Islandia ha conseguido revertir la tendencia con las siguientes acciones: a) ha sustituido las charlas antidrogas por una legislación más estricta, b) ha fomentado las actividades extraescolares c) elevar la mayoría de edad de 16 a 18 años c) imponer un toque de queda para los adolescentes, d) becar las actividades extraescolares e) apoyo, monitoreo y comunicación por los familiares f) bienestar escolar: excelentes profesores, material didáctico, alimentos, psicólogos, terapeutas.

En 1998 un 42% de los jóvenes islandeses bebían alcohol, y en 2016 solo un 5% de los jóvenes bebían alcohol; el consumo de cannabis en 1998 se encontraba en un 17%, logró bajar en 2016 a un 7%; el consumo de tabaco en 1998 se encontraba en 23%, en 2016 lograron bajarlo a un 3%; los islandeses han comprobado que el deporte y el arte pueden generar un estado mental similar al de las drogas, ¿Cuánto invirtió Islandia para salvar a sus jóvenes? Nos queda claro que fue lo necesario, y más allá. En este proyecto han intervenido funcionarios públicos, docentes, investigadores, padres de familia y vecinos, consejeros, entrenadores, artesanos.

 

En México, específicamente en Guanajuato, la Secretaría de Seguridad Pública Estatal, “se estima que un 10% de la población de Guanajuato, consume algún tipo de droga ilegal”. De acuerdo a cifras del INEGI, existen 6,167,000 guanajuatenses, el 10% representa 616,700 personas adictas, “cada uno de ellos gasta en promedio 100 pesos diarios en adquirir la sustancia a la que son adictos”, estamos hablando de un mercado de consumo y venta diaria, de 61 millones 670 mil pesos, al año serían 22mil 509 millones de pesos, En contraste, para combatir las adicciones, el Gobierno de Guanajuato gasta 50 millones de pesos anuales, en un Programa llamado “Planet Youth”. Frente al mercado de las drogas, representa un gasto del 0.002% diario, eso equivale a nada.

La Universidad de Guanajuato con una historia de más de 200 años, con un 80% de docentes de tiempo completo con doctorados, con presencia en todo el Estado de Guanajuato podría aportar al análisis, y la búsqueda de soluciones científicas para contrarrestar las causas sociales de las adicciones. El programa Planet Youth, en Celaya, y en otros municipios comenzó a operar en el 2018, sin que exista evidencia de avances mínimos.

Guanajuato tienen instituciones muy importantes en los municipios que pueden generar información valiosa para instrumentar acciones reales y posibles. Tenemos las Universidades Politécnicas, la Universidad Virtual del Estado de Guanajuato, la UNAM y el Politécnico que ya tienen presencia en el Estado de Guanajuato para diseñar programas y atender alumnos y alumnas con proyectos para la lucha contra las adicciones. El programa Planet Youth, quizá pudo servir en un pequeño país como Islandia, donde el consumo de alcohol y tabaco era un dolor de cabeza; en Celaya y en todo el Estado de Guanajuato, tenemos un cáncer irrefrenable no solo con la adicción a las drogas, sino con la adicción a la violencia y la muerte. El mercado de venta y consumo mencionado que tenemos acabaría con Islandia en un año. La simulación, es una falsa esperanza.

 

 

HASTA EL FINAL.

 

¿Si hay proyectos exitosos, objetivos y programas de la Secretaría de Desarrollo Social, de los Jóvenes, de Innovación, de Migración, de Educación, de Salud, del Desarrollo Integral de la Familia, de Cultura, de Mujeres y del Deporte a nivel estatal y municipal, en dónde están los resultados?