José Luis Ramírez
Si la grandeza de Guanajuato presume la publicidad, es su gente, su sistema de seguridad es una maravilla del mundo: todo es grande, y mejor. Para difundirlo Diego Sinhue tiene presupuestado un millón 300 mil pesos diarios, y en versión conservadora, el ciudadano Javier Mendoza pagará 80 mil pesos mensuales a la empresa SERTECH para maquillar sus desatinos.
Como usted recordará, hemos estado en los últimos seis años en el foco de atención del país y del mundo, masacres, revueltas criminales, desapariciones, asesinatos de policías y civiles, atentados, fosas clandestinas, y no es de ahora, esto solo cambia en la forma, pero crece cada año.
Guanajuato en el 2021, tenía tres de las ciudades más violentas del mundo. La lista la encabezaba Celaya con el quinto lugar a nivel mundial, con 747 homicidios; le seguía Irapuato, en el lugar 21 del ranking, con 466 homicidios; la tercera ciudad es León, la número 22 de la lista internacional, con mil 97 homicidios. Para disimular lo anterior, intentan hacernos creer que vivimos en el país de las maravillas, pero lejos de provocar seguridad generan mayor incredulidad, y desconfianza.
Juzgue usted, el pasado 27 de marzo, el ciudadano Gobernador, afirmó: Zamarripa ES EL MEJOR FISCAL DEL PAIS (cumplió 13 años en el mismo cargo); un mes después, manifestó “la fiscalía de Guanajuato es LA MEJOR DEL PAIS”. Dos días después, señala: “Reitero mi confianza absoluta en el Secretario de Seguridad Pública del Estado, Alvar Cabeza de Vaca (va para 11 años en el mismo puesto). E informó, “las FSPE destacan también por ser la corporación estatal MEJOR PAGADA DEL PAÍS y se trabaja para ser también LA MEJOR EQUIPADA”, hace un año, había dicho que era la mejor.
El 20 de mayo de este año, el ciudadano presidente Mendoza Márquez copió la idea: “Tengo al MEJOR SECRETARIO DE SEGURIDAD DEL PAIS”. Cuatro días después, ocurrió otra masacre civil, asesinan 8 mujeres y tres hombres, y 6 más aparecen asesinados en otros lugares de Celaya.
Ese mismo día, se registraron 118 asesinatos en México, fue el segundo día más violento desde el 2019, y Guanajuato fue la entidad con más asesinatos: 25 en total, y Celaya puso 17 en el obituario. La réplica del gobierno del estado, y municipal es un elogio al cinismo, publicitan triunfantes que están bajando los homicidios, cuando Guanajuato superó su cifra del 15% del total nacional de homicidios, para llegar el 24 de mayo, al 20%, volvió a ser grande en la estadística del duelo.
A ese elogio, la necia muerte le hace guiños. En este mes que termina, el corredor industrial sigue en semáforo rojo, León sufrió 81 homicidios, Irapuato 52, Salamanca 20, Celaya 69, es una ruta de sangre y violencia, y a pesar de ello, casi presumen que Alicia, la del país de las maravillas, viviría feliz con el gato Cheshire en Guanajuato.
No pueden, no quieren frenar la violencia, o en el razonamiento más lógico, si ellos son lo mejor, la delincuencia es magistral. Pero de cierto, el nudo donde se atora la solución la ha señalado el ciudadano Presidente López Obrador, es la permanencia del Fiscal Carlos Zamarripa. Hagamos un breve recuento.
El 1 de junio del 2020, señaló, “se tiene que llevar a cabo una limpia y la tienen que hacer las propias autoridades de Guanajuato porque no está bien. El pueblo de Guanajuato no merece vivir la zozobra, en vilo por la violencia”. Un mes después, masacran a 27 personas en Irapuato, y Carlos Zamarripa compareció ante el Congreso de Guanajuato, para exclamar: “No soy servidor (del crimen)”. Pero la sospecha le sigue como sombra, por las declaraciones de quien lamentó su alianza con él, Antonio Yépez, el marro.
En esa misma semana, Alejandro Gertz Manero, titular de la Fiscalía General de la República, afirmó, “Guanajuato lleva cinco años de ser verdaderamente un infierno de violencia y este señor fiscal lleva 11 años ahí, nosotros vamos a iniciar un procedimiento para aclarar todas estas conductas”. Pero nada pasó.
A un año de distancia, el 16 julio del 2021, nuevamente el presidente, solicitó al gobernador, relevar de su cargo al fiscal, Carlos Zamarripa, debido a que el estado se mantenía en los primeros lugares de homicidios diarios en el país, el 14.2%. Y también pidió a la fiscalía general de la República que haga una revisión para descartar que exista algún tipo de vínculo entre la autoridad y la delincuencia organizada. Lo que un año antes había prometido la FGR.
Y se preguntará porque la insistencia, ese día lo señaló: “Estamos hablando de homicidios, son delitos del fuero común, ¿quiénes hacen las investigaciones?, las Fiscalías Estatales. ¿Quiénes solicitan las ordenes de aprehensión? Las autoridades de la Fiscalía”. A pesar de la violencia y el impacto en la vida social y económica del corredor industrial, Diego Sinhue, lo volvió a proteger. De cierto, nadie podría asegurar que, con la salida del Fiscal Estatal, pudiera resolverse la violencia y crimen, pero impedir que, por un servidor público, se cierren posibilidades de solución, no solo parece sospechoso, sino más bien complicidad.
Hace 10 días, todavía con el recuerdo de la masacre en Celaya, reiteró el Presidente: “¿Por qué tanto tiempo el procurador de Guanajuato?, sí es de los estados con más homicidios, y le he pedido respetuosamente al gobernador que haga una evaluación sobre el funcionamiento de la Fiscalía Estatal, pero parece que hay grupos de intereses creados que son los que mandan”. Y es que debo decirle, que técnicamente no hay una guerra, son ejecuciones selectivas; no hay enfrentamientos, son cacerías en donde la mayoría de los ejecutados son gente joven, pobre, trabajadores de oficios diversos que han caído por ambición o presión en las redes de colaboración criminal, y en otros casos, gente inocente.
Cuatro días después el ciudadano Sinhue le respondió, “Claro que está garantizada la permanencia del Fiscal, mientras siga haciendo su trabajo”. Y cerró el tema, diciendo que “no caerá en dimes y diretes”. Quienes también cayeron, pero victimas de la “inexplicable” guerra, fueron dos mujeres trabajadoras de las tiendas Oxxo.
El martes 31 de mayo, un día después de descalificar el insistente llamado del presidente para reemplazar al Fiscal, Diego Sinhue se reunió con el Secretario de Gobernación, Adán Augusto López, y aseguró que vendría a Celaya para analizar con EMPRESARIOS Y CIUDADANOS la inseguridad que se vive en la región Laja-Bajío…” Y como su fueran sucesos nuevos, dijo, “una zona donde existe un tema que se ha complicado en los últimos días…”.
Dicha visita a Celaya tendría como motivo, “ESCUCHAR A LA CIUDADANIA, A LOS EMPRESARIOS QUE NOS DIGAN DONDE ESTÁ LA PROBLEMÁTICA… en seguridad”. Eso fue otro de sus trucos, utilizar de distractor mediático a quienes nada tienen que ver con la ola imparable de crimen, y los negocios oficiales con la inseguridad. Pero tampoco pudo dejar de aventar la manzana envenenada, “es un amigo de Guanajuato… es un hombre que resuelve”. Pero, ya lo dejó bien claro: Carlos Zamarripa se queda.
Siguiendo la ruta de su discurso, Guanajuato tiene el MEJOR SISTEMA DE SEGURIDAD DEL PAIS, y la pregunta es: ¿si tienen lo MEJOR, por qué la morgue está repleta, los comercios cerrados y la gente migrando a otros lugares? Esa reunión pinta para ser otra postal de lo mismo. ¿Invitará al sombrerero loco y a la reina de corazones al convite?
REVOLCADERO. La elección de este domingo cambiará el mapa político rumbo a la sucesión presidencial. Morena hará el 6 de 6, y la fortaleza de AMLO será similar a la época dorada del PRI. Diego Sinhue, montado en su soberbia pueblerina, lo entenderá muy tarde.
