CELAYA, GTO; Para garantizar que la obra pública que se ejecute en Celaya sea accesible para todos e incluyente, el IMIPE en colaboración con otras dependencias municipales elabora el Manual de Buenas Prácticas de la Obra Pública en Materia de Accesibilidad Universal.
Rodolfo Amate Tirado, director del IMIPE, informó que la elaboración de este documento se inició tras un acuerdo de la Comisión de Obras Públicas del Ayuntamiento, con el fin de aterrizar en un documento los lineamientos para que el entorno edificado pueda ser aprovechado por todas las personas, en condiciones de seguridad, calidad y comodidad.
“Son políticas que hemos tomado en cuenta desde el comienzo de la Administración; la visión de la presidenta Elvira Paniagua y de un servidor va en ese mismo sentido, y qué mejor que ahora quede formalizado en un manual.
“Llevamos dos meses de trabajo al respecto, primero con la revisión y elaboración del marco regulatorio donde hemos considerado desde los criterios de la Convención de la ONU sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, pasando por leyes y reglamentos de orden federal y estatal”, explicó el Funcionario.
Amate dijo que han trabajado con las dependencias involucradas, les han solicitado información para tener un diagnóstico detallado del municipio en esta materia y les presentaron un cronograma que incluye mesas de trabajo, ejercicios de participación ciudadana y foros de consulta; el propósito es que el manual esté listo a finales de noviembre de este año.
Agregó que para la elaboración del documento se realizó un diagnóstico con datos del Censo de Población INEGI 2010, que indica que 3.94% de la población de Celaya cuenta con alguna limitante física o mental para realizar actividades cotidianas, de los cuales el 2.51% vive en la cabecera municipal y el 1.43% en la zona rural.
Y además se ha considerado a las personas cuya movilidad se haya reducido por motivos de edad, embarazo y alguna otra situación que sin ser una discapacidad, requiere una atención adecuada y la adaptación a sus necesidades particulares en el servicio; se puede ser una persona con movilidad reducida y no necesariamente ser discapacitado.
“Es importante destacar que el manual se concibió como una norma técnica, pero sobre la marcha se ha convertido en un documento de referencia y un instrumento de concientización a través del cual las dependencias tendremos un criterio para construir la ciudad de modo que no segmentemos a la población ni discriminemos a quienes tienen una limitación física o movilidad reducida”, enfatizó el Director del IMIPE.
Finalmente Rodolfo Amate indicó que en la elaboración del manual está involucrado el Includis, así como las direcciones de Obras Públicas, Desarrollo Urbano, Tránsito y Policía Vial, Movilidad y Transporte; y descentralizadas como Jumapa e Imuvi.
Y mencionó que está abierto a las aportaciones de la ciudadanía, ya que incluso se realizó el ejercicio de los parklets urbanos en Las Fuentes, un ejercicio social para invitar a la reflexión de reconvertir el espacio público en beneficio de las personas y la movilidad universal.
