Opinión

AUTOSABOTAJE EN MOVILIDAD Y TRANSPORTE. Doble o Nada.

Por: José Luis Ramírez.

La desaparición de la Dirección de Movilidad y Transporte anunciada por el ciudadano presidente municipal, es otro caso extraño de autosabotaje, precisamente cuando la ciudad ya no está para hacer experimentos bajo la idea de prueba y error. A la mitad de su mandato, esto ya es un balazo a su reelección. Le comento.

Celaya, con una población estimada de 580 mil habitantes en 2025 (Conapo), tiene una expectativa de consolidarse como una de las ciudades más importantes del corredor industrial del Bajío. Su crecimiento poblacional y económico ha impulsado una expansión urbana, acompañada de vacíos en la provisión de servicios, infraestructura y movilidad. La ciudad se caracteriza por una mancha urbana en expansión, la coexistencia de zonas industriales, comerciales y residenciales, y una creciente presión sobre la red vial y los sistemas de transporte.

Transporte Público estancado.

El transporte público en Celaya ha experimentado una reducción importante en su oferta y calidad desde la pandemia de COVID-19. Antes de 2020, el sistema contaba con aproximadamente 400 unidades y atendía a más de 300 mil usuarios diarios.

Actualmente este sistema atiende entre 140-150 mil usuarios diarios, y su tendencia va a la baja, lo que hace inviable financieramente el proyecto de adquirir 280 unidades eléctricas de origen chino. A pesar de ello, en el mes de octubre se dio el banderazo de salida o inauguración, pero el autobús de prueba está parado, porque no cuenta con la fuente de carga eléctrica.

Ese día los discursos no tuvieron limite, se dijo que “Se termina con las inercias de corrupción que veníamos arrastrando en otras administraciones, y por lo que los ciudadanos hoy en día no confiaban en el transporte público”. Sin embargo, a mitad del periodo de gestión todo sigue igual: en 2025, solo 288 unidades están en operación, de las cuales 66 se consideran obsoletas y fuera de vida útil.

Esta disminución ha provocado que únicamente 12 de las 50 rutas existentes cumplan con las frecuencias establecidas, mientras que las demás presentan retrasos de entre 5 minutos y hasta 2 horas. En el banderazo de aire del Sistema de Movilidad Integrada, se dio por hecho que la solución era el cambio de autobuses y la fuente de energía, pero eso es un cuento chino.

Mas vehículos y más congestión vehicular.

Celaya enfrenta un crecimiento acelerado del parque vehicular, con 227mil 740 unidades registradas en 2025 -Secretaria de Finanzas Gto.-, lo que equivale a un automóvil por cada dos habitantes. Esta relación es superior al promedio nacional y refleja una tendencia hacia la motorización individual, impulsada por la insuficiencia del transporte público y la expansión urbana.

El aumento en el número de vehículos ha generado problemas de congestión, deterioro de la infraestructura vial, incremento en los accidentes de tránsito y un impacto negativo en la calidad del aire y la salud pública.

Calles y cuellos de botella.

La red vial de Celaya se compone de arterias principales, secundarias y calles locales que conectan zonas residenciales, industriales y comerciales. Sin embargo, el crecimiento urbano ha superado la capacidad de la infraestructura existente, generando cuellos de botella, deterioro del pavimento y una distribución desigual del espacio vial.

Las personas el centro de la movilidad.

La entrada en vigor de la NOM-004-SEDATU-2023 establece estándares mínimos para la construcción y rehabilitación de calles, priorizando el diseño universal, la accesibilidad, la sostenibilidad y la seguridad vial. Esta norma obliga a las autoridades locales a planificar y ejecutar proyectos viales que sitúen a las personas en el centro de la movilidad. A casi medio tiempo de terminar su gestión, no pueden gestionar el sistema de semaforización, ahora las ratas se comen los cables, o se los roban, dejando a los usuarios en la confusión y la inseguridad.

Las ciclovías inconclusas y fragmentadas.

Celaya cuenta con más de 90 kilómetros lineales de ciclovías, ubicadas en los camellones centrales de avenidas principales y algunas calles del centro. Existen también ciclovías que conectan la ciudad con comunidades como San Miguel Octopan, el Tecnológico de Roque y Villagrán.

Sin embargo, la infraestructura ciclista presenta problemas de diseño, discontinuidad y mantenimiento. Un diagnóstico conjunto entre la Dirección de Movilidad y el IMIPE identificó que la mayoría de las ciclovías ubicadas frente a paradas de transporte público presentan observaciones negativas, atribuibles a errores de diseño y a la falta de cultura vial.

La pintura roja y los accesos para la movilidad reducida.

La movilidad peatonal en Celaya enfrenta retos derivados de la falta de continuidad en las banquetas, la invasión del espacio peatonal por comercio y vehículos, la insuficiencia de cruces seguros.

El Reglamento de Tránsito y Policía Vial establece la jerarquía de movilidad, pero en la práctica no tiene capacidad de garantizar su cumplimiento.

Desde administraciones anteriores se han implementado acciones para garantizar la accesibilidad universal, incluyendo la construcción de rampas, la adaptación de espacios seguros para peatones y la asignación de estacionamientos exclusivos para personas con discapacidad. Sin embargo, son limitadas y se encuentran en mal estado por diseño o por falta de mantenimiento. En la actual administración, el mayor aporte de Tránsito Municipal, ha sido pintar de rojo los accesos para las personas con movilidad reducida.

Aunque se reconozca que la perspectiva de género y la inclusión son principios rectores en la planeación de la movilidad peatonal, las mujeres y los grupos vulnerables enfrentan mayores riesgos de inseguridad y acoso, las acciones se reducen a publicidad.

Crecen los accidentes vehiculares.

En 2024, Celaya registró más de 300 accidentes vehiculares, de los cuales 141 resultaron en personas lesionadas y 10 en fallecimientos.  En el 2025 se registran 200 accidentes por mes, y entre un 25 y 30% terminan con personas lesionadas (agosto 2025, Dirección de Tránsito y policía vial).

Aproximadamente el 20% de los accidentes involucraron motocicletas, reflejando la alta siniestralidad con un costo millonario, cada accidente tiene un costo promedio de $100,000 pesos. Este costo incluye gastos médicos, daños materiales, pérdida de productividad y otros costos directos e indirectos.

El Reglamento de Tránsito y Policía Vial establece medidas estrictas para la prevención de accidentes, pero, tienen una limitada capacidad de disuasión y prevención por la reducida plantilla laboral, y el entorno de inseguridad de sus propios elementos.

Congestión vehicular sin alternativas de movilidad.

El crecimiento del parque vehicular, la insuficiencia del transporte público y la falta de infraestructura adecuada han incrementado los tiempos de traslado y la frustración entre los conductores. Los retrasos en el transporte público pueden oscilar entre 5 minutos y 2 horas, dependiendo de la ruta y la hora del día. Los viajes en automóvil particular también se ven afectados por la saturación de las principales arterias y la falta de alternativas de movilidad.

Contaminación del aire, la omisión que no se ve.

El deterioro de la calidad del aire en Celaya es una preocupación creciente. Entre enero de 2020 y enero de 2024, se observó un deterioro del 31% en la calidad promedio del aire. Las principales fuentes de contaminación identificadas son las emisiones vehiculares, las actividades de construcción y las industrias manufactureras.

Estos contaminantes afectan la salud respiratoria y cardiovascular de la población, especialmente de grupos vulnerables como niños, adultos mayores y personas con enfermedades crónicas.

La puerta logística a un futuro incierto.

Celaya se encuentra dentro de los polos de desarrollo federal. Con la construcción de la Puerta Logística del Bajío, se movería el 23% de la carga ferroviaria nacional, equivalente a 30 millones de toneladas anuales. Esta posición privilegiada genera oportunidades económicas, pero también retos en la gestión del transporte de carga y su impacto en la movilidad urbana. A la fecha no hay planes para mitigar sus efectos en la zona sur del municipio.

El tren de pasajeros sin reordenamiento de vialidades.

Celaya avanza en la integración de formas de transporte con la construcción del tren de pasajeros Querétaro-Irapuato, que tendrá una estación intermedia en la ciudad. Este proyecto, impulsado por el Gobierno Federal, conectará 24 estados y 5,645 kilómetros de red ferroviaria, facilitando la movilidad entre municipios y estados colindantes.

El trazo del tren en Celaya contempla tres opciones: a nivel, subterráneo y aéreo, con la construcción de pasos deprimidos para la circulación vial, peatonal y ciclovías. Se prevé la remodelación de la antigua estación del ferrocarril y la construcción de pasos vehiculares elevados o subterráneos en los principales cruceros de la ciudad. El escenario para la movilidad durante su construcción es preocupante, y no existe un plan de mitigación, mucho menos un reordenamiento de vialidades.

Responsabilidades fragmentadas del gobierno municipal.

La gestión de la movilidad en Celaya se rige por la Ley de Movilidad del Estado de Guanajuato, el Reglamento de Tránsito y Policía Vial y el Programa Municipal de Movilidad, que establece los mecanismos, objetivos, metas y acciones en materia de movilidad, tránsito, transporte, prevención de accidentes, seguridad vial, obra pública y medio ambiente.

Han transcurrido meses y no existe una evaluación publica de resultados que respondan al presupuesto gastado, y esto no es privativo de estas áreas, de tal manera que no existen elementos para plantear la desaparición de áreas de gestión, o su reforzamiento.

Las autoridades responsables incluyen el Ayuntamiento, el presidente Municipal, la Secretaría de Seguridad Ciudadana, la Dirección General de Tránsito y Policía Vial y el IMIPE. La coordinación entre estos actores es fundamental para la implementación efectiva de las políticas y programas de movilidad. Pero si no tienen elementos de análisis para la toma de decisiones, solo estarán bordando en el vacío.

¿Desaparecer o fortalecer las instituciones?

Actualmente, la Dirección de Movilidad y Transporte Público continúa sin titular, lo que ha generado una dispersión de funciones y una falta de liderazgo en la gestión de la movilidad. El ciudadano presidente municipal, anunció que buscaba un perfil con experiencia técnica y enfoque ciudadano, alineado con los principios de la Cuarta Transformación y una visión amplia sobre movilidad, que contemple a peatones, ciclistas, motociclistas, automovilistas y usuarios del transporte público. Pero solo se le ha ido el tiempo, y todo sigue igual o peor.

Ahora señala, con la ligereza que le acostumbra, “Movilidad la voy a desaparecer. Obviamente es un proceso: una parte se va a Tránsito y otra parte se va a Planeación, que es la que ve dónde van a estar los paraderos, por ejemplo, las rutas”. Sus aseveraciones, son inconsistentes, revelan desconocimiento de las capacidades, alcances y responsabilidades del IMIPE y Transito y Policía Vial

Argumenta que la desaparecerá porque: “lo que hacen los directores de movilidad, lo primero es negociar con los concesionarios, y quiero una gente de Movilidad que esté al servicio del pueblo y no lo he encontrado todavía”. En esas escuetas líneas, criminaliza a los anteriores directores sin ninguna prueba, e irrespetuosamente generaliza, descalificando a profesionistas -no solo de Celaya-, argumentando que no están al servicio del pueblo…

En es su argumento no hay análisis técnico, jurídico, sino vaguedades políticas, que lo exhiben y lo exponen a la crítica.  Su posicionamiento, desde luego, es personal, hasta en tanto el Ayuntamiento lo apruebe.

Celaya está en el umbral del cambio, no hay posibilidad de detenerlo. La situación de fragilidad y deterioro en la movilidad y transporte, como en otros tantos rubros, requieren una respuesta integral y coordinada, basada en diagnósticos técnicos, participación ciudadana y alineación con los marcos normativos federal y estatal. Por ello, desaparecer la Dirección de Movilidad y Transporte es un error, hay que fortalecerla, y dotarla de recursos tecnológicos y humanos de alto nivel.

¿Legal o ejercicio de autoridad sin freno?

Y seguramente ustedes, mis tres lectores se preguntarán ¿Es legal desaparecer una dirección municipal? Le cuento:

Las administraciones municipales tienen facultades para reorganizar su estructura interna, siempre y cuando se respeten los procedimientos normativos y se apruebe por Cabildo conforme a la Ley Orgánica Municipal y las normativas de Guanajuato. Esto puede tener validez legal, siempre que se actualicen los marcos normativos y se certifique que dichas áreas cuentan con atribuciones, personal y recursos para garantizar cumplimiento de funciones. Ambas IMIPE y Tránsito municipal, todavía no han tenido la capacidad de enfrentar sus propias encomiendas, por lo que entregarles nuevas, será tiempo perdido.

Una segunda pregunta que se estará haciendo Usted mi estimado lector, es: ¿Hay riesgos legales? Sí. Que no se cumplan todos los pasos formales (acuerdos de Cabildo, publicaciones oficiales) y se dejen vacíos normativos; que la ausencia de una figura especializada genere quejas, demandas o amparos de transportistas, usuarios o colectivos en materia de movilidad.

Capacidades y alcances actuales de IMIPE y Tránsito municipal.

Pareciera que efectivamente nada pasa, a pesar que durante más de 9 meses no hubo un titular de Movilidad, pero de manera natural, los problemas se agudizan como lo he señalado. Ahora bien, para realizar los cambios, hay que entender las funciones y alcances de IMIPE y tránsito municipal.

La Dirección de Tránsito tiene tradicionalmente funciones operativas (control vial, regulación de tránsito, multas e infracciones), no necesariamente de planeación urbana y movilidad integral.

El IMIPE tiene capacidades analíticas y de planeación estadística, pero no necesariamente operativas de movilidad en tiempo real.
Sin un fortalecimiento de estas áreas, la gestión de movilidad puede fragmentarse y acentuar los problemas sociales.

El argumento de ahorro que señala el alcalde al desaparecer la Dirección de Movilidad y Transporte, es irrelevante. Se gasta una cantidad similar en la plantilla laboral que organiza la Feria de Celaya una vez al año, o dos como ahora. Si consideramos que en la última feria se gastó casi tres millones de pesos diarios durante 15 días, y eso no dejó rastro de ningún beneficio social, entonces ese argumento se cae solo.

La posible desaparición de la Dirección de Movilidad y Transporte del Municipio de Celaya, debe obligarnos, a todos, a considerar que la movilidad no es únicamente tránsito vehicular, sino un derecho habilitante que incide directamente en el acceso al trabajo, la educación, la salud, la seguridad y la calidad de vida. Esto es lo esencial que no debe perderse de vista.

Sin embargo, si se diera la desaparición de la Dirección de Movilidad podría convertirse en una oportunidad para construir un modelo moderno, transversal y democrático de gestión de la movilidad urbana, con enfoque de derechos, planeación técnica y corresponsabilidad social. Pero eso no les cruza por su cabeza, ni es su intención. Ya se les fue el tiempo, ya se les fue el gobierno.

¡Celaya merece un buen gobierno!

Revolcadero. En noviembre del año pasado el alcalde de Celaya dijo: no vine a combatir a grupos criminales, ni enfrentarlos. La semana pasada, al explotar un paquete de cohetes dentro de una camioneta circulando, dijo que concientizará a los vendedores, traficantes y usuarios de pólvora -prohibida desde 1999-. Ese mismo día, declaró que acabará con los grafiteros, que los encarcelará o pagaran hasta 100 mil pesos de multa. Su política: mano dura contra los jóvenes grafiteros, y sumisión a los criminales.