Opinión

SUEÑOS DE OPIO. Palabras Libres.

Por Ara Morales

El hombre ha consumido a lo largo del tiempo, sustancias como el alcohol y los opiáceos que alteran el funcionamiento normal del sistema nervioso central, estos fueron los primeros psicoactivos empleados con fines mágicos, religiosos, o lúdicos. Actualmente son usadas por curiosidad, o para evadir el hambre, la soledad, la fatiga, el rechazo, el dolor crónico, la presión social, las largas jornadas de trabajo, la migración, la marginación, la pobreza, la discriminación y el sufrimiento emocional.

 

Probablemente el alcohol sea la sustancia más antigua de todas. Descubrimientos arqueológicos revelan que las vasijas, desde hace 5 mil años antes de Cristo, fueron empleadas para almacenar miel, que se fermentaba y diluía en agua, creando el aguamiel o hidromiel, siendo para muchos, la primera bebida alcohólica probada por el hombre, quizá la frase “luna de miel” haga referencia a que los recién casados brindaban y consumían esta bebida en los primeros días de su enlace.

 

El opio (deriva del griego ópion que significa ‘jugo’, refiriéndose al látex que exuda la adormidera al cortarla),  ese jugo es  una mezcla de sustancias de esta planta proveniente de Europa.  Al igual que la   amapola, contiene la droga llamada morfina, y otros alcaloides del opio, la cual, adormece, produce júbilo, induce el sueño y reduce las aflicciones. Tanto la amapola cómo la adormidera, eran utilizadas como alimento y aceite, hay registros históricos que sus funciones psicoactivas, ya eran conocidas en el 3,000, antes de Cristo, y usadas en el Medio Oriente como medicina. Luego se extendió hacia India, y después en el siglo IX  hasta China.

 

En el siglo XVII se hizo popular en China el consumo de opio fumado, ésta droga alimentaba el entramado mercantil que hacía posible la Revolución Industrial con sede en Inglaterra, ya que con opio se pagaba el algodón, se mantenía vivo el comercio del Té y generaba ingresos en efectivo, lo que permitía la superioridad económica de Inglaterra y de Occidente,

 

Estimaciones históricas, señalan que en el siglo XIX,  más de 16 millones de chinos, o  sea un 6% de la población, ya  fumaban opio. El intento del Gobierno de China por frenar el consumo de opio, por razones comerciales, geopolíticas y  porque los y las  que lo consumían  caían en la holgazanería y la miseria, este freno generó  dos guerras sucesivas: la primera  de 1839 a 1842, y  la segunda  de 1856 a 1858, entre Inglaterra y China,  ambas fueron conocidas como las  “Guerras del Opio”. esto culminó con la derrota de China, y tuvo que ceder en pago, Hong Kong por 100 años al Reino Unido.  En Julio de  1997 ocurrió “el retorno”, terminado el dominio colonial británico y se reestableció  la soberanía de China sobre Hong Kong.

 

A partir del siglo XIX, el consumo de opiáceos ha sido un verdadero problema sanitario  sobre todo en Estados Unidos y Europa, con la popularización de la cultura de consumo lúdico, por prescripción médica  o recreativo, y con el  rápido incremento de los casos de adicciones,

 

La morfina, nombrada así en honor al dios del sueño Morfeo, fue aislada del opio a principios del siglo XIX, por el alemán Friedrich Sertürner,  y pasó a sustituir al opio en los tratamientos médicos. En 1874 fue creado el primer opiáceo semisintético, conocido como heroína, y alcanzó gran éxito comercial en todos los continentes por su alto efecto antiálgico, o sea, reductor del dolor y estimulante.

 

La heroína empezó a popularizarse como droga recreativa en Estados Unidos y en Inglaterra, después en casi todo el mundo, generando formas de comportamiento agresivo, violento e insensible, que culminaron con la muerte de por lo menos una generación de adictos de heroína inyectable, conocidos como “los yonquis”.

La  planta de la coca crece de manera silvestre, pero empezó a ser cultivada en el siglo X antes de Cristo, por los incas de Colombia, después la difundieron hacia el sur. En la cultura inca, la planta sagrada de la coca era usada en rituales, también era consumida o masticada  por los trabajadores para mitigar los efectos derivados de la altura, el hambre y la fatiga. Se empleaba como medicina para las molestias gastrointestinales, los catarros y las contusiones.

 

Los españoles invasores, se sorprendieron con los efectos de las hojas de coca masticadas por los nativos, e intentaron prohibirla con argumentos religiosos, pero después, la utilizaron convenientemente como estimulante para los trabajadores que explotaban en las minas de plata. En 1859, Albert  Niemann  aisló la cocaína de la hojas, y su consumo  se volvió exitoso en Europa; tiempo después, se creó un extracto de vino con cocaína conocido como Vino Mariani, el cual fue muy vendido en Francia.

 

Una imitación de este vino Mariani  fue creado por el americano John Stith Pemberton, y se convirtió en la popular Coca-Cola: su fórmula original contenía, vino, cocaína y cola. La cola, es una nuez africana que contiene cafeína, al pasar el tiempo fue retirado el vino y la cocaína, quedando solo la cola, en la actualidad ha sido sustituida por cafeína  sintética.

 

La cocaína fue tan impactante, que el neurólogo y padre del psicoanálisis,  Sigmund Freud intentó su aplicación para combatir la debilidad nerviosa,  la indigestión, la malnutrición,  la impotencia, el asma,  el alcoholismo, afirmando que era eficaz en el tratamiento de la adicción a la morfina, y que no generaba ningún otra problema, intentaba quitar una adicción con otra. Algunos años después, intentó  sin éxito justificar  sus errores en lo relativo a este tema.

En ese tiempo, la cocaína se comercializaba de manera brutal en fábricas alemanas, estadounidenses y holandesas, lo que favoreció una epidemia de adicciones desde Estados Unidos hasta India, y una ola de muertes terribles.

 

Desde los años setentas, comenzó el tráfico de cocaína, proveniente de Colombia y Bolivia hacia Estados Unidos y Europa, a la fecha, la adicción a la cocaína es la más recurrente, y  la más preocupante en los países occidentales. Miles de millones de dólares se destinan para generar acuerdos, asambleas, tratamientos de desintoxicación, y a la prevención de su consumo. En algunas ciudades han optado por entregar de manera gratuita, jeringas y dosis de drogas para que sus ciudadanos sean parcialmente funcionales.

 

HASTA EL FINAL.

Según la Secretaria de Seguridad Pública Estatal ,“se estima que un 10% de la población de Guanajuato, consume algún tipo de droga ilegal”. De acuerdo a cifras del INEGI existen 6,167,000 guanajuatenses, el 10% representa 616,700 personas adictas, “cada uno de ellos gasta en promedio 100 pesos diarios en adquirir la sustancia a la que son adictos”, estamos hablando de un mercado de consumo y venta diaria, de 61 millones 670 mil pesos, al año serían 22 mil 509 millones de pesos, En contraste, para combatir las adicciones, el Gobierno de Guanajuato gasta 50 millones de pesos anuales, en un programa inconsistente llamado “Planet Youth”. Frente al mercado de las drogas, representa un gasto del 0.002% diario, de risa.