Opinión

DOBLE O NADA

¡Ábrete, Sésamo!

Por: José Luis Ramírez

La toma de las instalaciones de Pemex en Salamanca, y los posteriores descubrimientos de toma clandestina de hidrocarburos pusieron en el centro de la atención nacional a nuestro Estado. El desabasto de combustible ilegal, hizo crisis. A decir del gobernador el 80% que se usaba tenía ese origen. Con el número de sitios de extracción  que se denunciaron se revelaba que el corazón del huachicol nacional estaba aquí, en la tierra de los insurgentes.

En plena celebración de sus 100 días de gobierno de la ciudadana Paniagua, con las campanas en pleno vuelo, a 30 minutos de su despacho municipal, la Marina descubre lo que ninguna otra autoridad había hecho, un mega centro de distribución y concentración de vehículos para el trasiego de hidrocarburos. Otra vez, la mirada nacional se puso en nuestra tierra, y en un vecino por demás incómodo.

El gobierno federal por primera vez en decenas de años muestra acciones relevantes que nos permiten inferir que el contubernio entre políticos delincuentes,  y delincuentes políticos, puede empezar a debilitarse en Guanajuto. Esa es la cuestión en la que debe enfocarse los tiempos que vienen.

El equilibrio que sostenía la telaraña política, se está perdiendo. El gobierno estatal, que había sido omiso al crecimiento de la violencia y la delincuencia, ha hecho una jugada esperada, que a la larga será su mayor error: enrocarse, como se dice en el argot del juego del ajedrez. Es decir, juntar sus piezas para cubrir al rey. Cuando eso ocurre, es señal de que se está perdiendo el juego, algo similar ocurre en el gobierno municipal.

Si la seguridad es la principal y fundamental tarea del Estado, y de alguna manera, partiendo de una lógica de la violencia, se dividen las tareas entre los tres niveles de gobierno para dar una repuesta integral, pero solo una parte actúa, y las otras dos solo son espectadores, significa que existen razones ocultas que les impiden cumplir con su responsabilidad. La segunda tarea del Estado, es aplicar la justicia, eso implica hacer uso de las Leyes, reglamentos, bandos, que se han generado para que las faltas, y actos que dañan a la sociedad, sean castigadas. Si eso no ocurre en los tres niveles de gobierno, o en dos, o en uno, algo está fallando, y eso llanamente se llama corrupción.

La corrupción gubernamental y política es la madre de todas las actividades ilícitas. Aquí abajo, en el ámbito municipal y político, la corrupción y la ilegalidad no es distinta a quien roba guachicol, de hecho a veces trabajan juntos. Pero los primeros se escudan en una apariencia de legalidad que es tan peligrosa como el robo de autos o combustible, pero que no usa armas o violencia física para conseguir beneficios inmorales e ilegales.  

La corrupción, tiene muchas caras, como la omisión, le permisividad, el recibir dadivas o dinero por favorecer con bienes o privilegios a familiares, amigos y comercios. Estos actos de daño social no violentos, son a veces mas graves porque generan en primer lugar, la desprotección de igualdad social y jurídica de millones de personas, además es el caldo de cultivo para la delincuencia y  la impunidad en todos los sectores sociales.

De hecho, todos saben que la forma más segura y bien vista para enriquecerse es ser parte de un gobierno. Esa es la clave mágica de la Cueva de Alí Baba. En cada acto de omisión, permisividad, impunidad, irresponsabilidad de los servidores públicos están las huellas que conducen a la corrupción. He mencionado a Directores de la administración municipal que han repetido en el cargo, y que nunca resolvieron problemas sociales.

Le menciono el tema de los estacionamientos en las plazas y centros comerciales. En esos lugares se cobra porque a decir del director de Desarrollo Urbano, no está reglamentado que NO SE COBRE, pero tampoco está reglamentado que SÍ SE COBRE. Le doy un dato, el Reglamento de Ordenamiento Territorial del Municipio de Celaya, en su artículo 160, señala: “los cajones de estacionamiento NO PODRAN SER OBJETO DE LUCRO”. Hacerse de la vista gorda, como dicen en Suiza, es un acto muy evidente de corrupción.

Durante mas de cinco meses, se puso a la vista de la opinión pública el finiquito que JUMAPA otorgó al actual Síndico Municipal, Jorge Armengol. Se demandó ante la Contraloría, la ilegalidad del acto, que la misma ciudadana Paniagua en su calidad de Presidente municipal electo, pidió públicamente que se realizará. El Director de JUMAPA firmó el cheque, y Armengol se fue feliz. Ahora, la Contraloría, informa que Armegol devolvió voluntariamente 47 mil pesos, de los 360 mil que recibió, y que todavía existe “responsabilidad administrativa por parte de los servidores públicos responsables en la realización del cálculo, aprobación y pago en exceso en la liquidación o finiquito de Jorge Armengol”. Es real la corrupción de cuello blanco.

Ayer, robaron con violencia varios vehículos, hoy por la mañana otra vez fue despojada con violencia otra persona de su automóvil, el Secretario de Seguridad municipal, en principio negó los hechos, y luego esos vehículos fueron localizados abandonados, y lo anuncian como una recuperación. ¿Quién y para qué quería esos vehículos?

Estas postales, nos muestran el grave deterioro del gobierno y de la administración municipal, y como se eslabona a otros niveles. Hay mas actos que muestran la urgencia de romper con la herencia de corrupción que ha sentado sus reales en el municipio. La complacencia, nos está ahogando.

Revolcadero.

El complaciente es el que se acomoda a toda clase de personas, bajo todas las relaciones y en todas las circunstancias. Aristóteles (La gran moral).