La diputada Itzel Mendo presentó hoy denuncia por violencia política contra las mujeres en razón de género (VPG). No se trata de un diferendo retórico ni de una polémica pasajera: la denuncia documenta agresiones simbólicas y expresiones denigrantes que exceden por completo los límites del debate democrático y lesionan la investidura del cargo, el decoro del recinto y el libre desempeño de la representación popular.
Durante sesión del Congreso del 5 de junio de 2025, en el momento de la deliberación y el ejercicio del voto, la legisladora fue objeto de una acción violenta por parte de una mujer legisladora que se dice defensora de los derechos de las mujeres, causando con ello un descrédito público: le arrojó billetes acompañados de una frase que pretendía manchar su honor y deslegitimar su palabra.
Este acto simbólico y humillante no solo buscó anular su posición política, sino convertirla en escarnio; además, detonó una replicación hostil en medios y redes, escalando la agresión más allá del pleno e impactando su entorno laboral inmediato. Todo ello está integrado como hecho y prueba en el escrito de denuncia.
La vía elegida es el procedimiento especial sancionador, con pruebas documentales y técnicas para acreditar tiempo, modo y lugar de los hechos; se solicita la actuación inmediata con perspectiva de género, para restablecer las condiciones mínimas de respeto y garantizar que el debate siga siendo debate, no humillación.
Porque el orden parlamentario no es un formalismo: es la garantía de que las decisiones públicas se toman con respeto, honor y legalidad. Cuando se normaliza el agravio, pierde el Congreso y pierde la sociedad, que espera de sus representantes altura de miras y temple institucional. La política debe volver a su cauce: ideas firmes, trato digno, palabra responsable.
“Defender la función parlamentaria es defender el derecho de cada mujer a participar sin miedo. No pedimos privilegios: exigimos respeto. El disenso se honra con argumentos, no con humillaciones, busco que se reafirme que la inviolabilidad parlamentaria protege las ideas, no actos degradantes”
